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Una guerra sin final a la vista en Irán: seis claves de un conflicto que ha sacudido el contexto geopolítico mundial

Siete días después del inicio de la ofensiva militar contra Irán, el conflicto ha entrado en una fase de estancamiento con consecuencias que se extienden más allá de Oriente Próximo.

ondacero.es

Madrid |

Una semana después del inicio del conflicto entre Estados Unidos e Israel contra el gobierno de los ayatolás en Irán, los diversos ataques de la nación persa a bases de diferentes países han confundido a la población y han suscitado preguntas sobre qué supone el inicio y cuales serán las causas de esta contienda para el mapa geopolítico mundial .

El periodista José Miguel Azpiroz, periodista de La Brújula, analiza las claves de una guerra que no parece tener salida rápida y que ya está alterando el equilibrio internacional, la economía global y la política interna de varios países, incluida España.

Una guerra que no acabará pronto

Las primeras operaciones militares comenzaron con una ofensiva aérea coordinada entre Estados Unidos e Israel tras el ataque iraní contra objetivos en el Golfo Pérsico. Desde entonces, los bombardeos han continuado de forma ininterrumpida. "No hay ningún indicio de que la guerra vaya a terminar pronto", resume Azpiroz.

Aunque Irán carece de capacidad para imponerse militarmente, el derrocamiento de su régimen no será inmediato. El Ejército iraní y, sobre todo, la Guardia Revolucionaria siguen controlando los resortes del poder y conocen el terreno y las dinámicas internas de un país difícil de someter.

Los analistas creen que las potencias occidentales no están dispuestas, al menos por ahora, a desplegar tropas terrestres, lo que limita el alcance de la ofensiva y aumenta el riesgo de una guerra prolongada, similar a los atascos estratégicos de Irak o Siria.

Un régimen que lucha por sobrevivir

En Teherán, el conflicto se percibe como la última batalla por la supervivencia política del régimen de los ayatolás. Tal y como apunta Azpiroz, Irán "libra una guerra de supervivencia", intentando trasladar la presión al exterior para generar caos y buscar oxígeno diplomático.

Las sanciones internacionales, la caída de las exportaciones de crudo y el descontento interno han puesto al sistema teocrático contra las cuerdas. Por eso, la estrategia iraní parece clara: extender la inestabilidad a toda la región para encarecer la energía y obligar a Estados Unidos a negociar.

De hecho, la tensión se ha disparado también en Irak, Líbano y Siria, donde las milicias chiíes aliadas de Teherán han intensificado sus acciones.

Netanyahu, el gran vencedor

Uno de los grandes beneficiados del conflicto es, según Azpiroz, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu. "Ha alcanzado una supremacía militar y de inteligencia sin precedentes", explica el periodista, tras años de construir capacidades tecnológicas y alianzas con potencias árabes moderadas.

Netanyahu ha conseguido que la amenaza iraní, que durante décadas ha estado en el centro de la política israelí, quede neutralizada —al menos temporalmente—, y ha consolidado su liderazgo interno tras meses de crisis y protestas. Para Israel, este conflicto representa la culminación de una estrategia a largo plazo: evitar que Irán alcance capacidad nuclear y garantizar la seguridad del Estado judío.

Trump, arrastrado al conflicto

Más controvertido es el papel de Donald Trump. El presidente norteamericano, que regresó a la Casa Blanca prometiendo evitar nuevas guerras y centrarse en la economía, se ha visto "arrastrado" al conflicto, según Azpiroz. Fue Netanyahu quien presionó a Washington para intervenir, amparándose en los ataques iraníes a intereses occidentales.

Esta implicación militar choca con la base política del propio Trump, reacia a involucrarse en campañas exteriores costosas y a ceder ante los intereses del llamado lobby proisraelí. Su dilema ahora es doble: mantener la unidad con su principal aliado en Oriente Medio o preservar la coherencia de su discurso aislacionista ante los votantes estadounidenses.

Golpe económico global

Las consecuencias económicas ya comienzan a notarse en todos los mercados. El precio del crudo supera los 120 dólares por barril y el gas natural se encarece más de un 30 % en apenas una semana. Europa vuelve a mirar con preocupación su dependencia energética, mientras las bolsas reaccionan con caídas y la inflación amenaza con repuntar tras meses de relativa contención.

"Se van a detener las rebajas de los tipos de interés", señala Azpiroz, dando por hecho que la tensión geopolítica pondrá freno a la política monetaria acomodaticia que preparaban el BCE y la Reserva Federal. El riesgo de una recesión técnica para finales de primavera vuelve a aparecer en los análisis de los grandes bancos.

Sánchez y la política interior

Por último, Azpiroz incorpora una lectura en clave nacional. Pedro Sánchez ha encontrado "su no a la guerra", un mensaje con el que busca recuperar a su electorado más a la izquierda y diferenciarse del bloque conservador. Sin embargo, su decisión de enviar una fragata al Golfo sin autorización del Congreso ha suscitado críticas en la oposición y reproches incluso dentro del propio PSOE.

El gesto diplomático español —presentado como apoyo a las misiones de la OTAN en aguas del Mediterráneo oriental— se interpreta también como una maniobra de supervivencia política en un contexto de desgaste interno y presión internacional. Sánchez intenta mantener el equilibrio entre la retórica pacifista y los compromisos estratégicos con Washington y Bruselas.