EN UN NUEVO MENSAJE DE AUDIO

El Estado Islámico admite la muerte de al Bagdadi y Abu Hamza al Qurashi

El grupo yihadista Estado Islámico (EI) admitió la muerte de su líder y fundador, Abu Bakr al Bagdadi, cuatro días después de que Estados Unidos anunciara la caída del terrorista más buscado del mundo en una operación de sus fuerzas especiales en el norte de Siria.

EFE

Madrid | 31.10.2019 19:50

Abu Bakr al Bagdadi, líder de Daesh
Abu Bakr al Bagdadi, líder de Daesh | EFE/Archivo

En un mensaje de audio, el nuevo portavoz del EI, que se identifica como Abu Hamza al Qurashi, informó de que tras una reunión del consejo consultivo del grupo se acordó que Abu Ibrahim Al Qurashi sea el nuevo "emir de los creyentes y califa de los yihadistas".

La grabación ha sido difundida hoy por las redes sociales afiliadas a los yihadistas y no verificada independientemente, y en ella el portavoz llama a los seguidores del EI a mantenerse fieles alas instrucciones que Al Bagdadi dio en el último audio distribuido del ya difunto líder radical. "No te alegres por la muerte del jeque Al Bagdadi y no olvides la muerte que has sufrido a manos de él", dice el portavoz en el mensaje dirigiéndose a EEUU y asegurando que "viene quien te hará ver lo que nunca has visto", refiriéndose al nuevo califa del EI.

Asimismo, asegura a EEUU de que su "destino está controlado por un anciano estúpido que cambia de opinión de la noche a la mañana", en una aparente referencia al presidente estadounidense, Donald Trump, quien anunció la muerte de Al Bagdadi el pasado día 27. La muerte del terrorista más buscado del mundo se produjo en una operación conducida por comandos estadounidenses en la localidad de Barisha, a apenas seis kilómetros de la frontera de Siria con Turquía en Idlib, con información de inteligencia de las milicias kurdosirias aliadas de Washington.

En otra operación ese mismo día, Estados Unidos acabó con la vida del ya exportavoz del EI, Abu Hasan al Muhayir, en la ciudad de Jarablus, en la frontera con Turquía, según anunció la agrupación de milicias liderada por kurdos Fuerzas de Siria Democrática y confirmó Washington. Al Bagdadi dio su última prueba de vida el 16 de septiembre. Entonces, en un mensaje de voz de media hora, llamó a la batalla global y a liberar a las mujeres de los yihadistas que se encuentran encerradas en campamentos en el norte de Siria controlados por los kurdos.

Miles de yihadistas y sus familias se encuentran en campos de internamiento tras la derrota territorial del EI a manos de las FSD en marzo pasado, cuando las milicias kurdosirias conquistaron el último pueblo bajo control de los radicales en Siria. De acuerdo con la versión ofrecida por Trump y que ha repetido el Gobierno estadounidense, Al Bagdadi trató de huir por un túnel y terminó inmolándose haciendo detonar un chaleco explosivo junto a dos de sus hijos, por lo que sus restos quedaron irreconocibles.

Los kurdos han ofrecido una versión en la que afirman que el líder del EI fue reconocido mediante un examen de ADN realizado a través de su ropa personal. El Ministerio de Defensa ruso planteó días atrás sus dudas sobre la veracidad de la muerte de Al Bagdadi asegurando que no había habido comunicación con Estados Unidos, como había dicho Trump. El general Kenneth F. McKenzie Jr., que lidera el Mando Central de las Fuerzas Armadas de EEUU (CENTCOM), exhibió fotos y vídeos en blanco y negro de la localización del terrorista.

"Los restos de Al Bagdadi fueron 'enterrados' en el mar de acuerdo con la ley de conflictos armados dentro de las 24 horas que siguieron a su muerte", afirmó el alto mando estadounidense. Casualidad o no, el apellido del nuevo líder de los yihadistas "Qurashi", identifica a la tribu de la que formaba parte el profeta del islam, Mahoma, y cuyos principales clanes eran los omeya y los hachemitas.

Las referencias al profeta han sido parte integral del ideario que el EI ha difundido desde que Al Bagdadi rompió en 2013 con Al Qaeda para formar su propia organización.El hombre que se autoproclamó "califa", título reservado en el

pasado a los dirigentes que pertenecían al linaje de Mahoma, y el hecho de que vestía de negro, otro guiño a la estirpe del profeta, hizo de la imagen parte consustancial de la propaganda sangrienta de un grupo descabezado pero aún muy activo en Siria e Irak.