El número de fallecidos por las inundaciones repentinas que azotaron el centro-sur de Texas el pasado 4 de julio continúa subiendo y ya alcanza los 109 muertos, también asciende la cifra de desaparecidos que se sitúa en más de 161 personas. El condado de Kerr, en la región de Hill Country fue el más afectado. Las lluvias torrenciales, que superaron los 130 mm en pocas horas, provocaron el desbordamiento del río Guadalupe, arrasando comunidades enteras y dejando un saldo trágico de al menos 30 niños fallecidos.
El nivel del río Guadalupe aumentó de dos a nueve metros en cuestión de horas, sorprendiendo a residentes y visitantes. El campamento cristiano Camp Mystic, ubicado a orillas del río, fue devastado por la crecida. Hasta ahora, al menos 10 niñas y una consejera permanecen desaparecidas. El campamento, ubicado a orillas del río Guadalupe, ha confirmado la muerte de 27 campistas e instructores tras las inundaciones, lo que aumentará el número de fallecidos, que hasta ahora contabiliza 82, según las autoridades locales, muchos de ellos niños.
Los equipos de rescate han realizado más de 500 operaciones, muchas de ellas aéreas, para localizar a los desaparecidos y evacuar a los afectados. Sin embargo, las condiciones climáticas adversas y el terreno accidentado han complicado las labores. Se teme que el número de víctimas aumente conforme continúan las búsquedas.
El presidente Donald Trump calificó el desastre como una "catástrofe de cien años" y aprobó asistencia federal para los afectados. Además, anunció una visita a Texas para evaluar los daños y coordinar los esfuerzos de recuperación.
Las alertas llegan tarde
Este trágico evento ha puesto en evidencia las deficiencias en los sistemas de alerta temprana de la región. En el condado de Kerr, la primera alerta oficial se emitió dos días después del inicio de las inundaciones, retrasando las evacuaciones y aumentando el riesgo para la población. Las autoridades locales han reconocido la necesidad urgente de mejorar estos sistemas para prevenir futuras tragedias.
¿Y ahora?
La comunidad de Texas enfrenta ahora la difícil tarea de reconstruir sus hogares y vidas. Organizaciones humanitarias y equipos de emergencia continúan trabajando para brindar apoyo a los afectados. Mientras tanto, las autoridades instan a la población a mantenerse alerta ante posibles nuevas lluvias y seguir las indicaciones de los servicios de emergencia.
Este desastre es un ejemplo más de la vulnerabilidad que sufren las comunidades ante fenómenos climáticos extremos, provocados por el cambio climático.

Dada la gravedad del asunto, el presidente de España, Pedro Sánchez, se ha solidarizado con el pueblo estadounidense a través de una publicación en X. "Todo mi apoyo al pueblo estadounidense en estos momentos difíciles. Nuestra solidaridad con las familias de las víctimas", ha señalado. Como él, otras figuras destacadas han mostrado sus condolencias, como la cantante Shakira: "No puedo más que pensar en sus familias y en su inmenso dolor. Mis oraciones están con ustedes en este triste día".

