EEUU

Destituciones, dimisiones y cargos que no fueron ocupados: las polémicas salidas del gobierno de Trump

Desde su regreso a la Casa Blanca en enero de 2025, Donald Trump ha ido acumulando salidas de alto nivel entre cargos nombrados por él mismo o vinculados a su partido. En algunos casos se trata de destituciones decididas directamente por el presidente; en otros, de dimisiones provocadas por discrepancias políticas o estratégicas con la Casa Blanca.

🔴Trump aparta a la fiscal general de Estados Unidos Pam Bondi

Rafa Sanz del Río

Madrid |

El presidente Donald Trump durante una reunión en la Cámara de Estados Unidos
El presidente Donald Trump durante una reunión en la Cámara de Estados Unidos | EUROPA PRESS

Apenas 15 meses después de su investidura, el presidente ha tenido que lidiar con salidas inesperadas de sus propios nombrados, desde el proyecto estrella de recortes hasta el núcleo duro del Departamento de Justicia. Estas rupturas revelan las tensiones internas de un Gobierno donde la fidelidad personal choca con la exigencia de resultados inmediatos.

Primeras fisuras en el equipo

Una de las primeras salidas relevantes fue la de Vivek Ramaswamy, que no llegó a ocupar el puesto para el que había sido anunciado como codirector de DOGE junto a Elon Musk. Su marcha se produjo al inicio del mandato, y la explicación oficial fue su intención de presentarse a un cargo electo, aunque en la práctica supuso su retirada del proyecto estrella de recorte del gasto impulsado por Trump.

Ramaswamy, uno de los rostros más identificables del entorno republicano alineado con Trump, dejó así vacante una de las posiciones más visibles del nuevo equipo sin que llegara a consolidarse como parte operativa de la Administración.

El caso de FEMA

Uno de los ceses más claros fue el de Cameron Hamilton, que ejercía como director en funciones de FEMA, la agencia federal de emergencias. Trump lo apartó en mayo de 2025 después de que Hamilton defendiera públicamente ante el Congreso que la agencia debía mantenerse y no ser desmantelada.

La destitución se interpretó como una respuesta directa a esa discrepancia. Algunos medios informaron que su salida ya estaba en marcha antes de su choque público con la Casa Blanca, lo que reforzó la idea de que Trump no toleró una defensa abierta de una agencia cuyo papel había cuestionado desde la campaña.

La fractura por Irán

En marzo de 2026 se produjo otra salida significativa: la dimisión de Joe Kent, director del Centro Nacional de Contraterrorismo de Estados Unidos también nombrado durante el mandato de Trump. Kent dejó el cargo por desacuerdo con la posición de la Administración en torno a la guerra con Irán, en una de las primeras bajas de alto nivel ligadas directamente a ese conflicto.

Su renuncia dejó ver que incluso entre los cargos designados por el presidente podían surgir grietas cuando la estrategia exterior chocaba con las convicciones o la lectura política de algunos de sus responsables.

La presión sobre Bondi

El caso más delicado, por su peso institucional, es el de Pam Bondi. Fuentes como Reuters afirman que Trump ha barajado destituirla como fiscal general por su frustración con la gestión del Departamento de Justicia, especialmente por su actuación en los expedientes vinculados a Jeffrey Epstein y por lo que consideraba una falta de contundencia frente a sus adversarios políticos.

Bondi, exfiscal general de Florida y una de las juristas de mayor confianza de Trump, había sido una figura central del nuevo Gobierno. Reuters informó de que el presidente preparaba su salida y de que Todd Blanche sería su relevo como fiscal general en funciones. El movimiento, de confirmarse plenamente, simboliza el nivel de exigencia que Trump impone incluso a sus colaboradores más leales.

Un Gobierno de fidelidad bajo presión

Estos casos muestran un patrón mucho más acotado: Trump ha castigado a cargos de su órbita política o nombrados por él cuando han discrepado con su línea o cuando han dejado de encajar en sus prioridades. No se trata aquí de la depuración masiva inicial, sino de un segundo nivel de tensiones internas en el que pesan la obediencia, la eficacia y la compatibilidad ideológica.