En el plano científico y de seguridad ciudadana, España inicia la cuenta atrás para un eclipse solar histórico que, 114 años después, dejará a cerca del 40% del territorio nacional bajo la sombra de la Luna en un crepúsculo de poco más de un minuto alrededor de las ocho y media de la tarde. Ante la expectativa de un fenómeno multitudinario, el Ministerio del Interior movilizará a más de 33.000 agentes en un operativo especial coordinado en 360 puntos de observación, fijando zonas de exclusión ante el peligro de aglomeraciones y el riesgo extremo de incendios, con los focos de Huelva y Huesca aún descontrolados.
Paralelamente, los expertos recuerdan la necesidad de extremar la precaución para evitar daños en la salud ocular mediante el uso exclusivo de gafas homologadas.
Por su parte, en el terreno político y migratorio, el ministro José Manuel Albares ha defendido desde Ceuta la plena colaboración con Marruecos, garantizando que todos los migrantes que entraron de forma irregular a finales de julio serán devueltos y advirtiendo de que ese será el mismo destino para quienes vuelvan a intentarlo. Una postura frente a la que el presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, ha vuelto a reclamar un refuerzo fronterizo inmediato y la expulsión de todos los perfiles, incluidos los solicitantes de asilo.
La tensión se traslada también al ámbito parlamentario en plena visita de la ministra de Defensa a la ciudad autónoma: mientras el PP afirma que Robles estaba dispuesta a comparecer la próxima semana en el Senado, el Ejecutivo busca zanjar el asunto y emplaza todas las explicaciones ministrales a la última semana de agosto en el Congreso.
Por último, en la escena internacional, Colombia vive una dramática búsqueda a contrarreloj de supervivientes tras el devastador terremoto que ha sacudido el oeste del país. Con réplicas constantes golpeando con fuerza ciudades como Pereira o Cali, la cifra oficial de fallecidos supera ya los 220 y los heridos se cuentan por centenares, manteniendo a un número indeterminado de personas atrapadas bajo los escombros. Aunque el Ministerio de Asuntos Exteriores no tiene constancia de víctimas españolas, las autoridades diplomáticas trabajan intensamente para tratar de localizar a 164 nacionales con los que todavía no se ha podido contactar.


