La que fuera la líder de la organización terrorista ETA ya está en régimen de semilibertad desde esta mañana. Soledad Iparraguirre, alias 'Anboto', ya ha salido al exterior en aplicación del artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario, el cual le permite abandonar la prisión de lunes a viernes siempre y cuando duerma en prisión.
Anboto fue una de las figuras más relevantes de la organización terrorista ETA, donde llegó a ocupar responsabilidades en la dirección y en el aparato militar durante años. Se le relaciona con, por lo menos, 14 homicidios y fue sentenciada a 793 años y 8 meses de prisión debido a su participación en actos terroristas.
Detenida en Francia en 2004 junto a otros miembros de la cúpula de ETA, cumplió parte de su condena en ese país antes de ser entregada a España en 2019. En total, ha pasado unos 22 años en prisión entre ambos países.
Presente en los comandos Araba y Madrid
En sus inicios, colaboró con el denominado "comando Araba", prestando la vivienda familiar como punto de apoyo logístico y escondiendo explosivos destinados a atentados. Fue acusada de complicidad durante una operación policial ocurrida en 1981, aunque consiguió huir a Francia tras encontrarse una gran cantidad de dinamita.
A partir de entonces, pasó de ser colaboradora a uno de los rostros activos de la organización terrorista, integrándose en unidades como el ya mencionado comando Araba y más tarde en el comando Madrid, participando en tiroteos y atentados con explosivos que acabaron con la vida de varios policías y guardias civiles. La policía le atribuye la implicación directa en múltiples asesinatos violentos cometidos entre 1985 y 1992.
Con el paso de los años, su papel dentro de la organización fue creciendo en responsabilidad. En el año 2000 se convirtió en una de las pocas mujeres en alcanzar un puesto en el comité ejecutivo de ETA, es decir, en la dirección central de la banda.
Su libertad terminó el 3 de octubre de 2004, cuando fue detenida por las autoridades francesas en Salies-de-Béarn junto a su pareja, el también dirigente de ETA Mikel Albisu Iriarte, alias 'Antza' y su hijo. La operación policial supuso un golpe significativo a la cúpula de la organización.
El fin de la organización terrorista

Su nombre volvió a cobrar relevancia en 2018 cuando participó en el comunicado que anunció la disolución definitiva de ETA, poniendo voz al final de la organización terrorista tras décadas de violencia en España.
Ocho años después del fin de ETA, la exjefa de la organización ha podido salir de prisión tras habérsele concedido el régimen de semilibertad, que ha generado una fuerte polémica. Asociaciones de víctimas del terrorismo han criticado la decisión, calificándola de injustificada y recordando la gravedad de los delitos cometidos.
Por su parte, las autoridades defienden que la medida se ajusta a la legalidad vigente y forma parte del proceso de reinserción previsto en el sistema penitenciario.
Este caso se suma a otros similares recientes de exmiembros de ETA que han accedido a beneficios penitenciarios, reabriendo el debate político y social sobre la política penitenciaria aplicada a condenados por terrorismo en España.

