Pedro Sánchez ha cerrado su comparecencia monográfica sobre los casos de corrupción que afectan al PSOE, al Gobierno y a su entorno con un duro choque dialéctico con Alberto Núñez Feijóo. En una sesión marcada por las acusaciones cruzadas, el presidente ha defendido su continuidad al frente del Ejecutivo, ha negado cualquier financiación irregular del PSOE y ha cargado contra el PP por su historial de corrupción.
El momento más tenso ha llegado cuando Sánchez ha reprochado a los populares que "hostigan" a su esposa, Begoña Gómez, mientras "protegen a González Amador", pareja de la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso. El jefe del Ejecutivo ha recordado además que González Amador "se ha embolsado cuatro millones de euros" y ha acusado a Feijóo de haber tolerado y utilizado la corrupción como arma política.
Durante su intervención, Sánchez ha insistido en que desconocía las prácticas investigadas en los casos que afectan a antiguos dirigentes socialistas como José Luis Ábalos o Santos Cerdán. "Jamás conocí ninguna de estas prácticas", ha afirmado, al tiempo que ha defendido que el PSOE ha actuado cuando ha tenido indicios y que en España "no debe haber ningún espacio para la impunidad de las personas corruptas".
El presidente también ha dedicado buena parte de su discurso a denunciar lo que considera una campaña de "bulos" contra su familia. Ha defendido tanto a su mujer como a su hermano, asegurando que las investigaciones que les afectan se basan en acusaciones "falsas e infundadas". "Primero el bulo, luego la denuncia y después el daño", ha resumido.
Frente a las peticiones de dimisión lanzadas por la oposición, Sánchez ha dejado claro que no piensa adelantar el final de la legislatura. "Vamos a seguir gobernando", ha proclamado, reivindicando la gestión económica y social de su Ejecutivo y rechazando que la alternativa pase por un Gobierno del PP y Vox.
Desde la bancada popular, Feijóo ha responsabilizado directamente al presidente de los escándalos que rodean al PSOE y le ha acusado de estar "en el lado incorrecto de la ley". El líder del PP ha llegado a afirmar que Sánchez no dimite porque "no tiene dignidad" y ha sostenido que España necesita pasar "de un Gobierno de corrupción a uno de gestión".
La oposición también ha elevado el tono. Santiago Abascal ha acusado al Gobierno de preparar un supuesto fraude electoral y ha reclamado elecciones anticipadas, mientras que algunos socios parlamentarios han exigido explicaciones adicionales. Gabriel Rufián ha preguntado directamente al presidente si su partido había robado, Junts le ha pedido que dé un paso al lado y EH Bildu le ha reclamado que aclare lo sucedido y depure responsabilidades.
Pese a las críticas, Sánchez ha defendido que España ha avanzado en la lucha contra la corrupción, ha negado que el PSOE se haya financiado irregularmente y ha reiterado su intención de agotar la legislatura. El debate ha concluido con una nueva sesión de control al Gobierno y con un hemiciclo aún dividido entre quienes exigen responsabilidades políticas inmediatas y quienes consideran que el Ejecutivo mantiene intacta su legitimidad parlamentaria.
