El análisis de los sondeos tras la crisis migratoria de Ceuta expone una brecha entre el Gobierno central y sus propios votantes. El examen de estos datos revela que los electores socialistas desconfían de su relato frente al papel de Marruecos y reclaman, además, una respuesta relacionada con la línea del partido.
Según estos datos, un 77% de los votantes que apoyaron a Pedro Sánchez en 2023 considera que Marruecos controló la frontera a su antojo para presionar a España. Además, el 67%, es decir, siete de cada diez votantes de Sánchez, considera que hay que devolver a los migrantes en situación irregular a Marruecos. Una medida que, ideológicamente, se considera de extrema derecha. Esta pérdida de credibilidad genera un clima de tensión para los votantes del PSOE que la oposición está aprovechando ante la inacción del Gobierno.
La ineficacia de la gestión migratoria del Gobierno
Esta distancia entre el discurso de las 'élites' progresistas y la opinión de la calle refleja que no nos encontramos ante una ola de "derechización", sino ante la implantación de la inmigración como el gran fenómeno del presente y una de las principales razones de voto.
Como concluye Pablo Pombo, estamos ante una "sequía" de los partidos políticos convencionales.
