Después de varias semanas denunciando un presunto "cesarismo" de Santiago Abascal, figuras otrora relevantes en Vox como Javier Ortega-Smith o Ángel Antelo se han sumado a la propuesta de Iván Espinosa de los Monteros y han exigido la convocatoria de un Congreso Extraordinario no para cambiar de líder, pero sí para discutir el presente y futuro de la formación. Aunque valoran los últimos resultados, creen que no son suficientes - el Partido Popular mantiene la hegemonía en la derecha - y consideran que el partido no está preparado para gobernar.
Estampando su firma en un manifiesto, han transmitido su rechazo a una supuesta "deriva estatista, obrerista y antimonárquica contraria a los principios fundacionales" y que se habría decidido de forma unilateral, sin contrastar con los afiliados. También han expresado su preocupación por una deriva organizativa "evidenciada en purgas" y por "la existencia de un entramado paralelo de entidades opacas, desconocidas para la mayoría de los afiliados y vinculadas a intereses e intercambios económicos que exigen transparencia", acusaciones, que no se han materializado en sede judicial y que han generado un gran revuelo mediático.
A este respecto, Juan Ignacio Gallardo, ex vicepresidente de Castilla y León, ha dado un paso más allá acusando directamente a Santiago Abascal de cobrar un tercer sueldo a través de su mujer. Aunque no acude a los tribunales, asegura haber emitido un informe interno antes de dimitir, que hacía referencia a los 60.000 euros anuales que cobró Beatriz Biedma, pareja de Abascal, por trabajos de consultoría de redes sociales a la editorial Ivat SL, propiedad del empresario relacionado con Vox, Gabriel Ariza, socio de Kiko Méndez-Monasterio quien es, a su vez, principal asesor de Abascal.
Gallardo coincide con Espinosa de los Monteros y Javier Ortega Smith en la necesidad de auditar las cuentas de Vox, pero, sin embargo, mantiene diferencias ideológicas (plantea debates en torno a la cuestión migratoria y a la postura del partido con respecto al gobierno de Netanyahu), siendo ese el motivo por el que no firma el manifiesto. En cualquier caso, sí apoya la idea de un Congreso.
Santiago Abascal, que suele aludir a una supuesta guerra sucia del PP cuando se le pregunta por estos asuntos, ha preferido delegar enJosé Antonio Fúster, portavoz nacional del partido, quien, en tono jocoso, tacha de absurda la idea de un Congreso. "Espinosa ya se ha ido dos veces. En la última dijo que se iba a dedicar a sus negocios. A ver si lo hace y nos deja en paz", ha asegurado. Por otra parte, en lo que respecta a Gallardo, ha querido ser tajante y dejar claro que "Vox es el partido de la ley y está todo en regla" y que mientras estaba en el partido "Gallardo sólo disintió en que no quería irse de los gobiernos".
Otro capítulo en esta escalada de tensiones entre los purgados y la dirección ha sido la filtración de los correos que el actual secretario general de Vox, Ignacio Garriga le envió a su predecesor en el cargo, Javier Ortega Smith, adjuntados al informe por el que se decidió expulsar al miembro fundador de la ejecutiva nacional. En ellos, Garriga le achacaba a Smith "buscar notoriedad a costa de entorpecer proyecto" y haberse convertido en un perfil "desleal y lastre", dados sus continuos desacatos a la directiva o manifestaciones públicas que no coincidían con la "unidad del mensaje". Además, le manifestaba su "sorpresa" porque se hubiera acercado a Espinosa de los Monteros cuando, siempre según Garriga, había pedido anteriormente su cabeza.
Como respuesta, Ortega ha hecho pública la carta que le remitió a la dirección cuando se le notificó su expulsión de la cúpula, en la que denunciaba ser "víctima de una purga por parte de personas ajenas a la estructura del partido que buscaban silenciarle". Además, ha retado a Ignacio Garriga a publicar su declaración de la renta.
Ante esta escalada de tensiones, no han sido pocos los diputados o cargos regionales de Vox que han criticado por redes sociales a los impulsores de este manifiesto. Por ejemplo, Manuel Gavira, portavoz en las cortes andaluzas, escribió que "cuando el odio y el resentimiento sustituyen a los principios, solo queda la traición". También que "la deslealtad define a quien muerde la mano de quien confió en él". Un post republicado por José María Figaredo, quien se ha convertido en una de las caras más reconocibles de la nueva etapa en la formación.
Con todo, por ahora 'los purgados' no plantean, al menos de manera seria, formar un nuevo partido político, que quizá podría recordar a la creación de Más Madrid impulsada por antiguos miembros de Podemos ante lo que denunciaban un presunto "cesarismo" de Pablo Iglesias.

