El Juzgado de lo Social número 3 de Burgos ha dictado una sentencia en la que reconoce como accidente laboral las secuelas causadas por la vacuna Pfizer contra la COVID-19 que sufrió una profesora de primaria de Miranda de Ebro. La docente acumuló hasta cuatro periodos de baja en poco más de dos años debido a las consecuencias perjudiciales que causó en su salud el tratamiento. Ahora, esos periodos que se valoraban como enfermedad común, se reconocerán como baja laboral.
Según indica la sentencia que adelantó La Vanguardia, la profesora estuvo incluida en la primera campaña de vacunación masiva que se realizó al formar parte de uno de los grupos de población 'prioritarios', el de docentes de Infantil y Primaria, por lo que recibió la dosis del laboratorio Pfizer.
El historial médico de la demandante muestra como nueve días después del tratamiento, la afectada tuvo que acudir a urgencias al sufrir síntomas de dolor en las piernas, en un brazo y fiebre, tras lo que se le diagnosticó parestesia. Los síntomas se fueron agravando durante los dos siguientes años, en los que llegó a acumular hasta cuatro periodos de baja, por lo que los médicos le terminaron diagnosticando COVID persistente. Durante ese periodo la docente recibió la segunda vacuna de Pfizer.
Segunda sentencia en este sentido
Se trata de la segunda ocasión en el que se produce un fallo en este sentido. El pasado mes de marzo un tribunal de Barcelona reconoció también como accidente laboral los trombos que experimentó un profesor como consecuencia secundaria de la inyección de la vacuna, en este caso AstraZeneca.
Alza en la retribución
El reconocimiento de los periodos de baja como laborales supone una subida en la retribución para la trabajadora, en el caso de accidente laboral, la prestación es del 75% de la base reguladora desde el día siguiente al de la baja médica, mientras que cuando se trata de enfermedad común, es del 60% desde el día 4 al 20 y del 75% a partir del día 21.

