Este martes, el Congreso de los Diputados celebra un pleno extraordinario para cerrar el curso parlamentario, y uno de los puntos más simbólicos de la jornada será la aprobación de una reforma del Reglamento que busca adaptar el lenguaje institucional a criterios de mayor inclusión. A partir de ahora, la Cámara Baja pasará a denominarse oficialmente en los textos internos y normativos como "el Congreso", eliminando la coletilla "de los Diputados", aunque esta seguirá figurando como denominación oficial en virtud de lo dispuesto en la Constitución Española.
La reforma, impulsada por PSOE, Sumar y algunos socios parlamentarios, forma parte de una batería de cambios dirigidos a actualizar la normativa interna del Congreso en clave de igualdad y perspectiva de género. Así, además del cambio de denominación, el nuevo reglamento sustituye el uso del masculino genérico por un lenguaje explícitamente inclusivo, con menciones específicas a diputadas, presidentas de órganos y candidatas a cargos parlamentarios.
A pesar de tratarse de una modificación con efecto limitado en lo práctico, pues ni la fachada del Palacio del Congreso ni los documentos constitucionales cambiarán su redacción, la reforma ha generado un nuevo enfrentamiento político. Montse Mínguez (PSOE) ha acusado al Partido Popular de "tibieza" por oponerse a lo que considera un gesto necesario en favor de la igualdad. En contraposición, Ester Muñoz (PP) ha tachado la medida de “paripé” y ha recordado que el nombre oficial lo determina la Constitución, por lo que “seguirá siendo Congreso de los Diputados”.
Además del cambio de nombre y de estilo lingüístico, el Pleno abordará otra reforma polémica del reglamento: la posibilidad de sancionar a periodistas acreditados si obstaculizan el trabajo parlamentario, así como la ampliación de supuestos para el voto telemático de los diputados. Estas propuestas también han generado críticas de parte de la oposición.
Este "pleno escoba" servirá además para convalidar tres decretos leyes del Gobierno y tramitar diversas reformas legales. El debate sobre el nombre de la Cámara ha captado la mayor atención mediática y política, evidenciando una vez más la profunda brecha ideológica entre el bloque progresista y la derecha parlamentaria.

