ESPAÑA

Begoña Gómez planta cara a Peinado: defiende su viaje a Reino Unido y acusa al juez de exigir una "prueba imposible"

La esposa de Pedro Sánchez aporta los billetes de avión para acreditar que acudió a la graduación de su hija y sostiene que Reino Unido ya no sella los pasaportes, por lo que insta al instructor a comprobar los registros electrónicos antes de cuestionar su desplazamiento.

ondacero.es

Madrid |

Begoña Gómez, esposa del presidente del gobierno Pedro Sánchez, en una imagen de archivo. EFE/Javier Lizón
Begoña Gómez, esposa del presidente del gobierno Pedro Sánchez, en una imagen de archivo. | EFE/Javier Lizón

Begoña Gómez ha respondido con dureza al último requerimiento del juez Juan Carlos Peinado, instructor de la causa en la que está investigada, después de que éste le reclamara pruebas de que el viaje autorizado a Reino Unido se limitó a asistir a la graduación de su hija. Su defensa sostiene que la exigencia del magistrado supone pedir una "prueba imposible", ya que las autoridades británicas dejaron hace años de estampar sellos de entrada y salida en los pasaportes.

En el escrito presentado ante el Juzgado de Instrucción número 41 de Madrid, la esposa del presidente del Gobierno ha remitido los billetes de ida a Londres y regreso desde Bristol, además de cargar contra el requerimiento judicial, al considerar que vulnera tanto su derecho a la presunción de inocencia como a la tutela judicial efectiva.

Según el recurso, exigir que demuestre un hecho negativo —que no estuvo en ningún otro lugar distinto al autorizado— supone trasladar a la defensa una carga probatoria que corresponde a la acusación. Su abogado, el exministro Antonio Camacho, sostiene que se trata de una auténtica probatio diabólica, una expresión jurídica utilizada para referirse a pruebas prácticamente imposibles de aportar.

Reino Unido ya no sella los pasaportes

La defensa recuerda al juez que el sistema de control fronterizo británico ha cambiado radicalmente en los últimos años. La entrada al país se registra mediante controles biométricos, pasaportes electrónicos y las conocidas eGates, puertas automatizadas que sustituyen el tradicional sellado manual.

Por ello, argumenta que la ausencia de un sello físico no demuestra que el viaje no se produjera, ya que toda la información queda almacenada en registros digitales gestionados por la UK Border Force.

Precisamente por ese motivo, Camacho emplaza al magistrado a dirigirse directamente a las autoridades británicas o a la Embajada del Reino Unido en España si desea comprobar los movimientos fronterizos de su clienta, al considerar que esa es la única vía objetiva para verificar la información.

El origen de la polémica

La controversia surgió después de que Gómez devolviera el pasaporte, que le había sido retirado como medida cautelar. Al revisar el documento, el juez Peinado advirtió que no existían sellos de entrada o salida correspondientes a los días en los que tenía autorización para viajar y reclamó explicaciones para descartar un posible incumplimiento de las restricciones impuestas por el juzgado.

El instructor pretende comprobar que durante ese desplazamiento no se produjo ningún hecho que pudiera constituir un quebrantamiento de las medidas cautelares.

Un viaje autorizado por otro juez

El desplazamiento a Reino Unido fue autorizado la pasada semana por el juez sustituto Antonio Viejo, que asumía temporalmente el juzgado durante las vacaciones de Peinado. El permiso permitió a Gómez asistir a la graduación de su hija en Londres y Bristol, aunque rechazó otra petición para acompañar a Pedro Sánchez al viaje oficial con motivo de la cumbre de la OTAN celebrada en Turquía.

La autorización llegó apenas unas semanas después de que Peinado acordara la apertura de juicio oral con jurado popular contra la esposa del presidente del Gobierno por los presuntos delitos de tráfico de influencias, corrupción en los negocios, apropiación indebida y malversación de caudales públicos.

Como medidas cautelares, el magistrado le retiró el pasaporte, le prohibió abandonar España salvo autorización judicial y le impuso la obligación de comparecer periódicamente en el juzgado al apreciar riesgo de fuga.

Ahora, la defensa sostiene que el último requerimiento del instructor invierte de forma indebida la carga de la prueba y reclama que, antes de poner en duda el viaje autorizado, sea el propio juzgado quien solicite a las autoridades británicas los registros electrónicos que sustituyen desde hace años a los antiguos sellos en los pasaportes.