El inicio de las vacaciones de agosto se ha topado con un dura situación para el bolsillo de los conductores españoles. Coincidiendo con los millones de desplazamientos masivos por carretera de este primer fin de semana del mes, previéndose unos 5,6 millones de traslados, el precio medio de la gasolina se ha encarecido con fuerza hasta situarse en los 1,705 euros por litro, una cifra que no se alcanzaba desde el pasado mes de marzo, según fuentes de agencia EFE.
Por su parte, el diésel ha roto una tendencia de contención al rebasar el umbral de los 1,8 euros fijando una media de 1,818 euros por litro, regresando a los niveles críticos registrados a mediados de abril.
Este encarecimiento generalizado, que acumula ya 20 jornadas consecutivas de subidas, responde directamente a la última directriz del Ejecutivo central de aminorar los subsidios fiscales diseñados para paliar la crisis energética.
La raíz de esta escalada inmediata en los postes de las estaciones de servicio se encuentra en la modificación del Impuesto Especial de Hidrocarburos (IEH).
Tras la recuperación definitiva del IVA al tipo general del 21 % en el mes de julio, el Gobierno ha procedido a aplicar un tijeretazo a la bonificación de este gravamen, que ha pasado este sábado de 15 a 10 céntimos por litro.
De acuerdo con el calendario de normalización fiscal diseñado por el Ministerio para la Transición Ecológica en consonancia con las exigencias comunitarias de Bruselas, el descuento se reducirá todavía más en septiembre, quedando fijado en apenas 5 céntimos, hasta su completa desaparición programada para el mes de octubre.
Encarecimiento directo de más de 6 céntimos por litro
Esta retirada paulatina de la bajada del precio de los carburantes en la época del año con mayor demanda de combustible ha desatado una oleada de críticas en el sector de la distribución.
Desde la Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicio (CEEES) han calificado la medida de contratiempo inoportuno e innecesario, advirtiendo de que supondrá un encarecimiento directo inmediato en los surtidores de más de seis céntimos por litro.
La patronal argumenta que retirar los apoyos cuando los mercados internacionales de crudo siguen sumidos en la inestabilidad debido a las tensiones geopolíticas en el estrecho de Ormuz e Irán debilita la competitividad turística y drena el poder adquisitivo de los ciudadanos en sus días de descanso.
No obstante, el marco legal aprobado por el Congreso de los Diputados contempla una última ventana de emergencia sujeta a la evolución de la inflación. Si el Índice de Precios de Consumo (IPC) del mes de julio (cuyo dato oficial revelará el Instituto Nacional de Estadística el próximo 13 de agosto, según fuentes del Economista) refleja un incremento superior al 15 % respecto al mismo periodo del año anterior, se activará de forma automática una cláusula de salvaguarda.
Este mecanismo excepcional elevaría la bonificación fiscal de la gasolina y el gasóleo hasta los 20 céntimos por litro durante todo el mes de septiembre, ofreciendo un balón de oxígeno temporal ante un escenario de encarecimiento crónico.

