La cadena hotelera Meliá Hotels International pondrá fin a su presencia en Cuba tras comunicar a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que su filial portuguesa, la entidad Ilha Bela Gestao e Turismo, Ltd, ha decidido dar por concluida la prestación de sus servicios de gestión y comercialización hotelera en todos sus establecimientos de la República de Cuba.
Meliá pondrá fin a sus operaciones en la isla a partir de este 24 de julio, semanas después de anunciar el cese de sus operaciones en una quincena de hoteles vinculados al conglomerado militar Gaesa. Tal y como ha comunicado la compañía, su actividad se ha vuelto inviable por la acumulación de obstáculos operativos, jurídicos y financieros tras el endurecimiento de las medidas estadounidenses contra la isla.
De esta forma, la decisión supone el fin del uso de sus marcas autorizadas, de la actividad receptiva y de la cadena de suministro local asociada a su operativa.
Una salida que comenzó en junio
La decisión de suspender la actividad en Cuba comenzó el pasado mes de junio. La compañía ordenó el cierre de buena parte de sus hoteles coincidiendo con la amenaza de sanciones de EE.UU. al conglomerado Gaesa, empresa estatal con la que operan casi todas las empresas turísticas.
A ello se añadió la escasez de combustible, los apagones prolongados, los problemas de abastecimiento, la caída de las conexiones aéreas y las crecientes dificultades para realizar pagos y transacciones internacionales, comprometiendo el funcionamiento normal de los establecimientos.
Ante esta situación, la sociedad se encuentra evaluando los impactos financieros derivados de la decisión, incluyendo la eventual revisión del valor en libros de su operativa en Cuba, un detalle que prevé informar coincidiendo con la publicación de los resultados correspondientes al primer semestre del ejercicio 2026.
Iberostar y Barceló se unen a la retirada
Consumada la salida de Meliá, las hoteleras Iberostar y Barceló también se desvincularán de Cuba. Ambas compañías han confirmado el cese de operaciones, aunque el mayor movimiento ha sido realizado por Iberostar. Y es que la empresa multinacional había dejado de operar y comercializar 12 de sus 18 hoteles el mes pasado ante las posibles sanciones de EE.UU. por estar relacionado con el holding militar Gaesa.
Sin embargo, a pesar de quedar seis hoteles con actividad, su presencia quedará reducida a cero ante el miedo del régimen sancionador de Trump.
El abandono de las tres compañías supone un duro palo para la economía cubana, ya que de ellas depende buena parte de la capacidad hotelera de la isla. De esta forma, las compañías ponen fin a varias décadas de actividad empresarial en la isla. En el caso de Meliá, la multinacional pone fin a la relación más larga, puesto que fue la primera gran cadena hotelera internacional que se instaló en el país y se convirtió en uno de los emblemas de la apertura al capital extranjero con la que el Gobierno cubano buscó desarrollar el turismo y captar divisas durante el Período Especial.

