Hoy en el Congreso se volverá a hablar de vivienda. Hoy en el Congreso volverá a no servir para mucho que se hable de vivienda. Iba a decir que no servirá para nada, pero no quería exagerar. Porque sí que servirá para algo que hoy en el Congreso Junts tumbe el decreto ley de la vivienda que incluía la prórroga automática de los alquileres que vencen este año. Servirá para generar frustración y desconcierto entre muchos inquilinos que creían que el Gobierno era capaz de congelarlos. No lo es. No tiene mayoría para ello.
Este Congreso no puede sacar adelante leyes de izquierdas y este Ejecutivo no es capaz de forjar alianzas ni con sus socios ni con la oposición (ni esta oposición con el Gobierno) para coordinarse en aliviar el problema más urgente que asfixia a buena parte de la ciudadanía: encontrar un sitio en el que vivir.
Ente tanto, dos de cada tres personas que buscan casa en España no la encuentran. Dos de cada tres. Y el problema no está solo ya en el centro de las ciudades. Se extiende a zonas rurales. En municipios de menos de 10.000 habitantes los que buscan y no encuentran casa rondan el 60%, según el INE. En las grandes ciudades, peor todavía, claro.
La mitad de los jóvenes de 26 a 34 años que vive con sus padres no puede pagar un piso. Eso no solo les impide emanciparse, les impide también trabajar en ciudades distintas a las que vivan sus padres. Es decir, hay toda una generación de jóvenes que si no tienen a su familia viviendo en las ciudades en las que encuentran trabajo no pueden aprovechar esas oportunidades.
Luego no nos extrañe, como revela hoy una encuesta de H/Advisors, que los más jóvenes crean que ahora en España prosperar depende más del patrimonio y la herencia que del esfuerzo. Y ven la vivienda como el problema más infravalorado en el debate público. Hoy hablarán del tema en el Congreso e izquierdas y derechas teatralizarán su desencuentro.
¿Moraleja?
Una vivienda es urgente
para cada vez más gente

