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La aviación avisa: el fin del bloqueo en Ormuz no solucionará la crisis y se prolongará hasta verano

El proceso para elaborar el queroseno hace que recuperar la normalidad no sea fácil y se prolongue varios meses, incluso con la reapertura del estrecho de Ormuz.

Javier Matiacci | Reuters

Madrid |

La aviación avisa: el fin del bloqueo en Ormuz no solucionará la crisis y se prolongará hasta verano

El encarecimiento del combustible de aviación está poniendo en jaque al sector aéreo mundial y amenaza con cancelaciones y sobre todo con un impacto directo en el bolsillo de los viajeros.

El precio del queroseno se ha disparado desde los 85-90 dólares por barril hasta niveles de entre 150 y 200 dólares. Un duro golpe para las aerolíneas, ya que el combustible representa hasta una cuarta parte de los costes operativos.

Según explica en Reuters la asesora global de aviación y turismo, Anita Mendiratta, el problema es doble: por un lado, el aumento de precios y, por otro, las dificultades de suministro. El estrecho de Ormuz, por donde transitaba cerca del 20% del petróleo mundial antes del conflicto, es clave no solo para el transporte del crudo, sino también para su posterior refinado en Oriente Medio antes de convertirse en combustible de aviación.

Ese proceso se ha visto gravemente alterado. "Es un doble impacto que afectará tanto a los precios para los viajeros como a la disponibilidad", advierte.

Europa, especialmente expuesta

Europa es una de las regiones más vulnerables. Entre el 70% y el 75% del combustible de aviación que utiliza procede, directa o indirectamente, de esa zona. Aunque existen alternativas —como refinerías en Alemania, Países Bajos o Nigeria—, Oriente Medio sigue siendo la principal arteria de suministro.

Y el problema no tiene rápida solución. Incluso si se reabre el estrecho, el combustible necesita ser refinado y distribuido, lo que retrasa la vuelta a la normalidad.

Impacto inminente en verano

El sector se prepara para notar el impacto en plena temporada alta. La demanda de viajes ya está creciendo de cara al verano, mientras que la oferta de combustible sigue limitada.

"Vamos a empezar a sentir el golpe más pronto que tarde", señala Mendiratta. Incluso con el fin de las operaciones militares, persistirán cuellos de botella en la cadena logística, con buques acumulados y retrasos en el suministro.

De hecho, grandes grupos como Lufthansa ya han anunciado recortes en su operativa, mientras que el gigante turístico TUI ha revisado a la baja sus previsiones ante la incertidumbre.

Para hacer frente a la situación, las compañías están ajustando sus estrategias. Evitan cancelar vuelos en la medida de lo posible para no perder ingresos ni fidelidad de clientes, pero sí están reconfigurando rutas.

La prioridad es operar en trayectos donde haya mayor demanda y, al mismo tiempo, garantizar el acceso a combustible. Esto implica reorganizar horarios, optimizar el uso de aviones y tripulaciones y concentrarse en rutas rentables.

Recuperación lenta

Aunque el conflicto termine, la normalización no será inmediata. Reactivar las cadenas de suministro y recuperar la confianza de los pasajeros llevará semanas o incluso meses.

Aun así, hay precedentes que invitan al optimismo. Tras la pandemia, el turismo demostró una rápida recuperación una vez se percibió seguridad para viajar. Y esa "memoria" del viajero podría volver a activarse cuando la situación se estabilice.

Hasta entonces, el sector aéreo encara un verano marcado por precios al alza, incertidumbre y ajustes constantes.