El verano de 2026 es el más caro de la historia. Esa es la conclusión que se desprende de los datos aportados por la periodista de Onda Cero, Beatriz Ramos Puente, que ha hablado en Por Fin con el economista Gonzalo Bernardos y con Elisa Brey, profesora de la Universidad Complutense de Madrid y presidenta de la Asociación Madrileña de Sociología.
Ya en febrero los datos avisaban de que el verano iba a ser duro debido a la subida de los precios, la gasolina, la luz... Ahora, cualquier pequeño gasto se mira con lupa y se piensa mucho antes de llevarlo a cabo. Tal y como ha recordado Beatriz, en los últimos cinco años el precio de los alimentos se ha encarecido un 37%, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).
La pandemia, las guerras o la falta de mano de obra
Así las cosas, Bernardos ha explicado que esto se debe a varios factores, como "una insuficiente oferta de alimentos", sobre todo frutas frescas, porque la Comisión Europea, en vez de favorecer a la agricultura y la ganadería, la ha perjudicado porque "contaminaba", además de los "mayores costes" que tienen que soportar los ganaderos y agricultores y la falta de mano de obra.
A día de hoy, hay muchos problemas que provocan que las familias tengan la sensación de que no llegan a final de mes y de que tienen que asumir un gasto muy por encima de sus posibilidades. Esto viene de lejos, concretamente desde la pandemia, según Bernardos, cuando algunos pasaron a ERTE y se redujeron los ingresos del hogar.
También influye la "gran inflación" de la guerra de Ucrania o la guerra de Irán, que ha provocado la subida del precio del gas natural, del precio del petróleo y el de los alimentos por el uso de fertilizantes.
El precio de todo ha subido, pero los salarios no lo han hecho de la misma forma. "Si miramos los convenios laborales, hemos perdido poder adquisitivo", ha lamentado Bernardos. Aunque no todos. Los pensionistas no, porque "tienen asegurada la conservación de ese poder adquisitivo".
Las familias tienen que pensar en cosas que antes no pensaban tanto
El ocio, tan presente en el día a día, también se ha encarecido por ese motivo. Aunque han subido los precios de las materias primas y los salarios, lo que más influye es la demanda. "Los restaurantes se aprovechan; cuando tienes mucha más demanda de la normal, aprovechas la oportunidad".
Esta subida de precios lo que provoca es que las familias "tienen que pensar en cosas que antes no pensaban tanto", en palabras de Elisa Brey, como a dónde ir de viaje, cuánto tiempo, hotel o apartamento... "La gente tiene menos espontaneidad porque va con más cálculo y sensación de vigilancia del gasto". La profesora coincide con Bernardos en que hay "un efecto acumulativo", aunque ella pone el inicio en el año 2000.
Desde esa fecha, la sociedad internacional encadena "una crisis sanitaria con una crisis política y otra geopolítica", mientras que en España hay un "encarecimiento muy mantenido y por encima de los salarios". Por eso, aconseja "limitar los gastos y tener algo de ahorro".
