PENSIONES

Estas son todas las penalizaciones si te jubilas de forma anticipada este año

Jubilarse antes de tiempo en 2025 puede parecer tentador, pero conlleva recortes significativos que marcarán de por vida la pensión del trabajador. Las nuevas normas establecen penalizaciones precisas según los años cotizados, la modalidad de jubilación y los meses de adelanto respecto a la edad legal.

Esta es la comunidad autónoma con la pensión media más alta según el ministerio de la Seguridad Social

Qué mutualistas jubilados pueden pedir una devolución de hasta 4.000 euros del IRPF

Ya puedes saber cuánto cobrarás exactamente de pensión cuando te jubiles: la mejora en la herramienta de la Seguridad Social

Miriam Méndez

Madrid |

Estas son todas las penalizaciones si te jubilas de forma anticipada este año
Estas son todas las penalizaciones si te jubilas de forma anticipada este año | Pixabay

En el año 2025, jubilarse antes de la edad ordinaria sigue siendo un derecho legal para muchos trabajadores en España, pero también se mantiene como una decisión financiera de alto impacto. Con una normativa que ha ido ajustándose en los últimos años para garantizar la sostenibilidad del sistema público de pensiones, acceder a la jubilación anticipada implica aceptar penalizaciones que pueden recortar significativamente la cuantía mensual que se percibirá de por vida.

La edad legal de jubilación y sus efectos colaterales

Conforme al calendario de reformas implantado por el Gobierno en la última década, la edad ordinaria de jubilación en 2025 se ha fijado en 65 años únicamente para aquellas personas que acrediten al menos 38 años y 3 meses de cotización. Si este umbral no se alcanza, la edad de jubilación se eleva hasta los 66 años y 8 meses. Esta edad es fundamental, ya que sirve de referencia para calcular el adelanto de la jubilación y, por tanto, la penalización que se aplicará en cada caso.

A partir de esta referencia se abren dos vías principales para quienes desean o se ven obligados a jubilarse antes: la jubilación anticipada voluntaria y la involuntaria. En el caso de la voluntaria, el trabajador puede optar por retirarse hasta 24 meses antes de la edad ordinaria. En cambio, en la modalidad involuntaria -que abarca casos de despido colectivo, causas económicas, violencia de género o incapacidad laboral sobrevenida- el adelanto puede ser de hasta 48 meses.

La jubilación anticipada voluntaria: una renuncia con costes cuantificables

Para quien decida jubilarse por voluntad propia, la penalización económica que se aplicará a su pensión está definida por una tabla de coeficientes reductores mensuales. Estos coeficientes, introducidos en la reforma de 2022 y ajustados anualmente, tienen en cuenta dos variables: los meses de adelanto respecto a la edad ordinaria y los años cotizados en el momento de solicitar la pensión.

Por ejemplo, si un trabajador con menos de 38 años y medio cotizados decide jubilarse 24 meses antes de lo previsto, su pensión sufrirá un recorte del 21 %. En cambio, si tiene cotizados más de 44 años y medio, el mismo adelanto le supondrá únicamente una penalización del 13 %. La diferencia es significativa y refleja la intención del sistema de premiar las carreras largas, al mismo tiempo que desincentiva los retiros tempranos sin una base sólida de cotización.

Estos coeficientes decrecen progresivamente mes a mes. De este modo, adelantar la jubilación un solo mes puede implicar una penalización que va desde el 3,26 % para quienes tienen la carrera más corta, hasta el 2,81 % en los casos con mayor antigüedad laboral. La penalización total se aplica directamente sobre la base reguladora, afectando a la pensión final de forma permanente.

La jubilación anticipada involuntaria: un alivio relativo

En los casos en los que el trabajador se ve forzado a abandonar su puesto por causas ajenas a su voluntad, el sistema prevé una fórmula más benévola. El máximo de adelanto permitido en este supuesto se amplía hasta los 48 meses, es decir, cuatro años antes de la edad ordinaria.

Las penalizaciones son menores que en la modalidad voluntaria. Si una persona con menos de 38 años y medio cotizados se jubila 48 meses antes, su pensión se reduce en un 30 %, frente al 21 % máximo en la voluntaria. Sin embargo, cuando la carrera laboral es más larga, la reducción es considerablemente menor. Por ejemplo, con más de 44 años y medio cotizados, jubilarse cuatro años antes implica una reducción del 24 %.

A medida que el adelanto se reduce, por ejemplo, a 24 o 12 meses, los porcentajes también caen de forma proporcional. En cualquier caso, la reducción continúa siendo significativa y, como en la modalidad voluntaria, es de carácter permanente: una vez aplicada, no se revierte ni se corrige con el paso del tiempo.

El caso singular de las pensiones más altas

Una particularidad del sistema actual radica en el tratamiento de aquellas pensiones que, antes de aplicar coeficientes, superan el tope máximo mensual establecido por ley, que en 2025 se sitúa en torno a los 3.267,60 euros. Para este tipo de casos, existe un régimen transitorio de aplicación que estará vigente hasta 2033. El objetivo es evitar que los coeficientes nuevos impliquen penalizaciones mayores que las que habrían resultado del sistema anterior a la reforma.

En términos prácticos, si una persona con una base reguladora superior al tope legal se jubila de forma voluntaria 24 meses antes con una carrera laboral corta, en lugar de sufrir una reducción del 21 %, se le aplicará una penalización inferior, que en este caso puede quedar limitada al 7,40 %. Esta medida busca proteger a las pensiones altas de recortes desproporcionados respecto a su base real, aunque limita también la cuantía final de la pensión a ese tope máximo fijado por la ley.

Profesiones de riesgo: el nuevo régimen para trabajos penosos

Un tercer grupo con tratamiento especial lo conforman los trabajadores que desempeñan ocupaciones consideradas penosas, peligrosas o insalubres. El Real Decreto 402/2025 establece un nuevo procedimiento que permite a los representantes de estas profesiones solicitar coeficientes reductores que les permitan jubilarse antes de la edad general sin sufrir penalizaciones económicas.

Para beneficiarse de esta modalidad, es necesario acreditar al menos 15 años de actividad efectiva en un puesto reconocido como de riesgo. Además, tanto el trabajador como la empresa están obligados a realizar una cotización adicional durante los años de trabajo, destinada a sufragar el mayor coste que implica el adelanto de la jubilación. En el caso de los trabajadores autónomos, esta sobrecotización recae únicamente sobre ellos.

Entre las profesiones actualmente incluidas en este régimen especial figuran los bomberos, el personal de vuelo, las policías locales, los mineros y los trabajadores ferroviarios, entre otros. Las penalizaciones se sustituyen por una rebaja directa en la edad de jubilación. Así, por ejemplo, un bombero puede adelantar su retiro acumulando un coeficiente reductor del 0,20 por año trabajado, lo que puede suponer una jubilación anticipada de varios años sin merma en su pensión. Eso sí, una vez jubilado, no podrá volver a desempeñar el mismo puesto de trabajo que dio origen al derecho anticipado.

La combinación de variables que afectan a la jubilación anticipada en 2025 es extensa: desde el tipo de jubilación (voluntaria o involuntaria), pasando por la edad, los años cotizados, la base reguladora, la pertenencia a sectores especiales o el cumplimiento de determinados requisitos legales. Todo ello hace que el acceso a la jubilación no sea una puerta automática, sino un escenario de planificación individual donde cada decisión cuenta.

Además, el marco legal continúa en evolución. Se prevé que la edad ordinaria de jubilación siga incrementándose en los próximos años hasta alcanzar los 67 años para aquellos con carreras laborales más cortas. También se están introduciendo incentivos fiscales y económicos para quienes deciden retrasar su jubilación, como los complementos por demora.

En este contexto, optar por jubilarse anticipadamente es una decisión que debe tomarse con pleno conocimiento de las consecuencias. Las penalizaciones no solo afectan al ingreso mensual inmediato, sino a toda la vida futura del pensionista. En definitiva, el retiro ya no es solo una cuestión de edad, sino de estrategia.