ERRORES EN NÓMINA

Cómo saber si tu nómina tiene un error a tu favor… o en tu contra

Descubrir que la empresa lleva meses pagando de menos suele venir acompañado de una segunda mala noticia: el derecho a reclamar esas cantidades caduca al año, y cada nómina cuenta con su propio plazo. Eso significa que, mientras uno lo piensa, las mensualidades más antiguas van prescribiendo de una en una.

ondacero.es

Madrid |

Folio impreso sobre una mesa junto a una calculadora
El plazo para reclamar cantidades salariales es de un año y cada mensualidad prescribe por separado | Pexels

El Estatuto de los Trabajadores fija en un año el plazo para reclamar salarios y cantidades adeudadas. No son cuatro, como en materia tributaria, ni cinco: uno. Y el detalle que más disgustos provoca es que ese plazo no se cuenta desde que uno se entera del error, sino desde que cada cantidad debió abonarse. Si la empresa debe doce nóminas y se reclama en el mes trece, la primera ya no se puede recuperar, aunque el resto sí.

Dónde se concentran los errores

Antes de reclamar, hay que detectar, y los fallos tienden a repetirse siempre en los mismos sitios. Las horas extraordinarias realizadas y no abonadas son el caso más frecuente, seguido de los pluses y las comisiones que se calculan mal o directamente se olvidan.

Aparecen también salarios por debajo del mínimo aplicable —que puede ser el legal o el del convenio del sector, normalmente superior— y pagas extraordinarias mal prorrateadas o directamente no abonadas, aunque hay un cuarto grupo menos visible: los errores en la base de cotización a la Seguridad Social, que no afectan a lo que se cobra este mes, sino a la prestación por desempleo y a la pensión futura, y por eso pasan desapercibidos durante años.

Cómo se comprueba

Para detectar posibles errores, hay que fijarse en la estructura de la nómina: devengos, deducciones y bases de cotización. Lo más útil para ello es cruzarla con dos documentos. El primero, el contrato y el convenio colectivo aplicable, que es donde figura lo que corresponde cobrar por cada concepto.

El segundo, el informe de vida laboral y las bases de cotización que constan en la Seguridad Social, que se obtienen gratis en su sede electrónica. Si lo que aparece ahí no coincide con lo que dice la nómina, hay un problema. Conviene además guardar copia de todas las nóminas. El recibo de salarios es un documento que la empresa está obligada a entregar, y sin él cualquier reclamación se complica bastante.

El caso especial de la cotización

En cambio, si el error está en la base de cotización que la empresa comunica a la Seguridad Social, el perjudicado no lo nota en el banco: lo notará el día que pida el paro o se jubile. Ese tipo de irregularidad se puede poner en conocimiento de la Inspección de Trabajo, que tiene competencia propia para actuar y cuyos plazos no son los mismos que los de una reclamación de cantidad entre particulares.

Por ello es importante revisarlo aunque la nómina cuadre, pues que el importe transferido sea correcto no garantiza que lo comunicado a la Seguridad Social lo sea. Ahora bien, ¿qué hay que hacer al detectarlo?

Qué hacer al detectarlo

El primer paso es interno y suele resolver la mayoría de los casos: plantearlo por escrito a la empresa o al departamento de personal. Por escrito, no de palabra, porque además de dejar constancia, sirve para acreditar que se reclamó dentro de plazo.

Si no hay respuesta o la respuesta no satisface, la vía siguiente es la papeleta de conciliación ante el organismo de mediación correspondiente, un trámite gratuito y previo a la demanda judicial. Los sindicatos y los servicios de orientación laboral asesoran en este punto sin coste.

Y una advertencia sobre el momento: mucha gente prefiere esperar a dejar la empresa para no generar conflicto. Es comprensible, pero conviene saber que ese silencio tiene un precio contable, porque el reloj sigue corriendo para cada mensualidad.