La actriz y periodista Miriam Díaz Aroca ha pasado por los micrófonos de Por fin para hablar sobre sus cuatro décadas de trayectoria profesional y sobre su actual proyecto, 'La casa del mar', en el que interpreta a Aurora, un personaje que busca el amor propio a pesar de los miedos.
La obra plantea la idea de que nunca llegamos a conocer del todo a esa persona con la que convivimos, algo con lo que Aroca se ha mostrado de acuerdo, porque "el ser humano somos mil personas en uno". Ella misma se ha visto en circunstancias en las que no esperaba que esa otra Miriam existiera. Aunque esto no es una justificación porque "la mentira y la atracción arañan, empañan y rompen una relación de amor".
En la obra de teatro, su personaje descubre tras la muerte de su marido que había dejado deudas sin saldar, lo que le deja "abatida, abandonada y en el papel de víctima profunda". "¿A quién no le toca verse vacío cuando te dedicas a complacer fuera?", ha reflexionado. Sentirse validada es algo que le ha pasado en la propia vida real, porque "construyes un personaje a medida para conseguir esa validación".
El momento de su caída
No obstante, ha señalado que ese personaje "no siempre coincide con lo que tú eres" y eso puede provocar que entres en crisis "porque tú no tienes nada de ti", ya que al dedicar toda tu vida a "recolectar validaciones del exterior, tú por ti mismo no eres nada". Recordando su experiencia, Miriam siempre buscaba la mirada de sus padres, porque era muy "tímida y extrovertida".
Un día descubrió que su padre se reía con sus tonterías y por eso empezó a alimentar ese personaje de "graciosa, simpática, la que baila" porque "si mi padre me miraba, me miraba el universo". Si bien, un día se cayó. "¿Cómo es posible que, teniéndolo todo, no te tienes a ti?"
La expectativa de fuera era un engaño, era veneno, una trampa
Según Miriam, lo mismo que la elevó fue lo mismo que la tiró. "La expectativa de fuera era un engaño, era veneno, una trampa" y, a partir de ahí, empezó a construirse tal y como es, "sin depender de los demás". "A ser luz de mi luz, a tirar de mi propio brillo, a crear, a escribir".
La actriz también ha recordado que muchas veces ha dicho de sí misma que era "un patito feo", aunque luego la vida ha hecho que sea un icono, lo que le ha hecho disfrutar más de las cosas porque le han venido "de manera mágica", como cuando fue contratada por Pedro Almodóvar o Fernando Trueba. Aunque luego "yo ya la fastidié, porque quise ser lo que se tenía que ser, cuando entonces empecé a traicionarme profesionalmente".
