La Comisión de Valoración de víctimas de la violencia por motivación política en Euskadi entre 1978 y 1999 ha propuesto que se declaren los cuarteles de la Guardia Civil de Intxaurrondo y la Salve y las sedes de la Policía Nacional de Indautxu y Amara como "lugares de memoria de la tortura".
La Comisión de Valoración, un organismo autónomo formado por profesionales independientes adscrito al Departamento de Justicia del Gobierno Vasco, ha presentado este miércoles en el Parlamento Vasco su sexto informe anual, en el que propone el reconocimiento como víctimas de vulneraciones de derechos a 60 personas.
Con estos 60 nuevos casos, son ya 305 las víctimas reconocidas, según ha explicado en la cámara la presidenta de la Comisión, Juana Balmaseda, quien ha detallado que 54 son víctimas de torturas, una de ellas con resultado de muerte -el médico de Oiartzun Esteban Muruetagoiena-, cuatro son víctimas de impactos de bala -uno de ellos fallecido- y dos heridos por pelotas de goma lanzadas por la policía.
En el apartado de recomendaciones, la Comisión ha vuelto a plantear, como ha hecho otros años, la necesidad de reformar la ley para ampliar plazos y modificar el sistema de indemnizaciones.
Nueva recomendación
En el informe de este año ha añadido una nueva recomendación, relativa a declarar como lugares de memoria centros policiales "donde se han practicado torturas y malos tratos".
"Venimos constatando que hay determinados centros de detención que aparecen y reaparecen, una y otra vez, como lugares en que se practicó la tortura de una severa gravedad. Son torturas que responden en muchos casos a patrones que se repiten por cuerpo policial, momento histórico y lugar concreto de detención", reza el informe.
Respecto a los casos declarados como víctimas este año destaca el del médico de Oiartzun Esteban Murutagoiena, quien fue detenido el 16 de marzo de 1982 y pasó nueve días incomunicado en dependencias de la Guardia Civil en Madrid.
El informe sostiene que durante su detención fue torturado y humillado, no le dieron de comer durante tres días ni le permitieron descansar, además de ser amenazado con la violación de su mujer y de su hija, entre otros malos tratos.
A los tres días de quedar en libertad falleció tras mostrar un "notorio deterioro físico, agotamiento, dolor corporal y miedo", además de una "importante afectación psicológica con estado de confusión y alucinaciones".
El informe detalla profusamente casos de torturas e incide en la que se ejercía específicamente a las mujeres, a las que se sometía a amenazas y malos tratos de tipo sexual.
Balmaseda se ha detenido en la lectura del testimonio de una mujer natural de Venezuela y simpatizante de Herri Batasuna arrestada en 1996, cuyo caso fue reconocido por el Comité de Derechos Humanos de la ONU, quien describió brutales prácticas de malos tratos que han sido detallados en la comisión por la presidenta del organismo de valoración.

