En Más de uno Pamplona hemos podido hoy compartir unos minutos con Jordi Savall, referente internacional en la recuperación de música antigua. El próximo 7 de marzo llega a Baluarte con una propuesta singular: “Fiesta Criolla en el Virreinato del Perú”. Se trata de un proyecto que recupera las músicas recogidas en el llamado Códice Trujillo del Perú, un manuscrito de finales del siglo XVIII que documenta, con textos y dibujos, cómo se cantaba, se bailaba y se vivía la música en el entorno de Lima hacia 1780.
Savall explica que el concierto será “un viaje muy especial” hacia las músicas autóctonas que se interpretaban en aquel tiempo, piezas que poco tienen que ver con la tradición europea que a menudo asociamos a la música colonial. Muy al contrario, el repertorio refleja un mestizaje auténtico entre culturas indígenas, africanas y españolas, fruto de la compleja sociedad surgida tras la colonización.
El manuscrito no solo recoge partituras, sino que describe el contexto social y cultural en el que estas músicas cobraban vida. Era una sociedad diversa y profundamente estratificada, con múltiples mezclas raciales —mestizos, mulatos, cuarterones o quinterones— que daban lugar a una realidad social rica en matices y contrastes. En ese cruce de culturas nació una música vibrante, danzante y cargada de emoción.
La recopilación del Códice se debe al obispo Baltasar Jaime Martínez, de origen navarro, una figura influida por las ideas ilustradas que impulsó no solo el registro musical, sino también iniciativas culturales, sociales y económicas en el Virreinato. Según Savall, fue un hombre sensible y progresista para su tiempo, interesado en comprender y ordenar la compleja sociedad que tenía ante sí.
Uno de los mayores retos a la hora de recuperar estas piezas ha sido encontrar su carácter auténtico. Muchas de ellas están ligadas al baile y contienen textos poéticos, amorosos o religiosos, en ocasiones en lenguas autóctonas. Por ello, el espectáculo incorpora también la dimensión escénica: una bailarina mexicana y varios músicos latinoamericanos aportarán esa naturalidad en la que canto, gesto y danza forman un todo inseparable.
Sobre el escenario habrá más de una veintena de intérpretes: ocho cantantes solistas y un amplio conjunto instrumental con violines, violas da gamba, flautas, cornetos, chirimías, bajones, guitarra, arpa y percusión. Un despliegue que busca devolver a estas músicas su energía original, su carácter festivo y su capacidad para emocionar.
Para Savall, la música es memoria histórica viva. Escuchar repertorios de otras épocas es viajar en el tiempo y revivir emociones que, pese a los siglos transcurridos, siguen siendo profundamente humanas. “La música es la verdadera historia viviente de la humanidad”, recuerda, porque aquello que nos emociona es lo que permanece en nuestra memoria.
