El Gobierno de Navarra está desarrollando una red de refugios climáticos con el objetivo de ofrecer a la ciudadanía espacios seguros donde protegerse durante episodios de temperaturas extremas, especialmente olas de calor. La comunidad foral está creando una red pública de refugios climáticos, inicialmente basada en infraestructuras ya existentes y ya hay 70 refugios climáticos identificados y publicados en toda Navarra.
En Más de Uno Pamplona Héctor García, técnico de la Oficina de Cambio Climático, ha detallado el estado actual de una iniciativa que se encuentra todavía en una fase inicial, centrada en la identificación y validación de espacios adecuados.
García ha definido el refugio climático como un lugar, interior o exterior, que permite a las personas resguardarse cuando las condiciones meteorológicas pueden poner en riesgo su salud. En el caso de los refugios interiores, se consideran especialmente adecuados edificios públicos como casas de cultura, centros cívicos o dependencias municipales. Estos espacios ofrecen cobijo y unas condiciones de temperatura más confortables para la población durante los episodios de calor extremo.
Por su parte, los refugios climáticos exteriores suelen ser parques o zonas verdes que reúnen una serie de características específicas. Deben contar con amplias áreas de sombra, mobiliario urbano que permita el descanso de los usuarios y acceso gratuito al agua. Además, es importante que estos lugares tengan dimensiones suficientes para albergar a un número significativo de personas y que sean fácilmente accesibles desde las zonas residenciales.
Uno de los aspectos destacados de la entrevista es que actualmente ya existen 70 refugios climáticos publicados y disponibles para consulta en Navarra. No obstante, la cifra seguirá creciendo, ya que los ayuntamientos continúan enviando propuestas de nuevos espacios. La administración foral revisa cada una de ellas para comprobar que cumplen los requisitos establecidos antes de incorporarlas al registro oficial.
El proceso de selección se desarrolla mediante la colaboración entre el Gobierno de Navarra y los municipios. Los ayuntamientos reciben una invitación y un formulario donde se detallan las condiciones que debe reunir un espacio para ser considerado refugio climático. Una vez recibidas las propuestas, los técnicos analizan cada caso y validan aquellos que se ajustan a los criterios establecidos.
La iniciativa se encuentra en constante evolución. La prioridad actual es conocer qué infraestructuras existen y elaborar un mapa fiable de recursos disponibles. En fases posteriores se estudiarán posibles mejoras, actuaciones de acondicionamiento y nuevas medidas que permitan consolidar esta red como una herramienta eficaz para proteger a la población frente a los efectos del cambio climático y el aumento de las temperaturas extremas. La cifra de refugios climáticos cifra seguirá creciendo, ya que los ayuntamientos continúan enviando propuestas de nuevos espacios. La administración foral revisa cada una de ellas para comprobar que cumplen los requisitos establecidos antes de incorporarlas al registro oficial.
Los refugios climáticos pueden consultarse en el visor cartográfico de Navarra y en los portales oficiales relacionados con medio ambiente y cambio climático de la comunidad.
