En el Día Mundial de la Lucha Contra el Sida, Julián Vigara conversó con el Dr. Félix Calderón, director senior de Descubrimiento de Fármacos en ViiV Healthcare y responsable científico del único centro dedicado exclusivamente a investigar nuevos tratamientos y la posible cura del VIH en Connecticut (Estados Unidos). Desde allí lidera un equipo centrado en desarrollar nuevas moléculas para tratar, prevenir e incluso intentar erradicar el virus, con alrededor de un 30 % de sus proyectos orientados específicamente a la búsqueda de una cura funcional o completa.
Calderón explicó que el objetivo último de la comunidad científica es la "eliminación completa del virus", lo que denomina cura esterilizante: que el paciente no vuelva a necesitar antirretrovirales nunca más. Sin embargo, subrayó que se trata de "una carrera de fondo, un maratón", por lo que el primer gran paso es la llamada cura funcional: lograr que una persona con VIH pueda pasar al menos dos años sin medicación manteniendo la carga viral indetectable. Alcanzar ese escenario supondría, remarcó, un salto importantísimo en calidad de vida y un avance científico decisivo.
El investigador detalló que el gran obstáculo del VIH frente a otros virus es su capacidad para permanecer "latente e invisible" al sistema inmune. A diferencia de otros patógenos, el VIH deja muy poco rastro en la superficie de las células infectadas, lo que impide que las defensas lo identifiquen y lo destruyan. De ahí que una de las líneas clave de trabajo consista en conseguir que esas proteínas virales se expresen de forma más visible y, al mismo tiempo, reforzar la capacidad del sistema inmunitario para reconocerlas. "Ya no se trata solo de matar al virus, sino de hacerle visible para que los antirretrovirales que tenemos puedan hacer su trabajo", resumió, describiendo este giro como un "cambio grande de paradigma".
En cuanto a los próximos tratamientos, Calderón avanzó que seguirán apareciendo fármacos con nuevos mecanismos de acción, diseñados para superar las resistencias que el virus desarrolla frente a los medicamentos actuales, y que una de las grandes apuestas de la investigación es mejorar al máximo la comodidad de los pacientes. En este sentido, destacó el desarrollo de medicamentos de larga duración, administrados mediante inyecciones que se acumulan en el músculo y liberan el fármaco de forma progresiva, evitando la toma diaria de pastillas.
Pese a la complejidad del reto, el científico se mostró abiertamente optimista: está "convencido" de que durante la próxima década, a lo largo de los años 2030, se verán en fases clínicas tratamientos capaces de hacer realidad esa cura funcional en grupos concretos de pacientes y, en un segundo estadio, avanzar hacia estrategias de cura total. Su equipo, afirmó, seguirá trabajando de manera paralela en las tres grandes áreas del VIH -prevención, tratamiento y cura- para garantizar tanto la eficacia frente a posibles resistencias como la máxima calidad y duración de los tratamientos disponibles.
