El PSOE de Santiago, que actualmente cuenta con dos concejales tras la expulsión de otros cuatro en 2025, ha anunciado que no respaldará los presupuestos elaborados por el Gobierno local, cuya votación está prevista para el 25 de marzo en un pleno extraordinario. No obstante, la formación ha dejado abierta la posibilidad de modificar el sentido de su voto si se incorporan algunas de sus demandas.
“Estos no son nuestros presupuestos”, ha señalado el portavoz socialista, Gumersindo Guinarte, durante una rueda de prensa celebrada este miércoles. Por su parte, la concejala Marta Abal, también presente, ha afirmado que las cuentas carecen de un carácter “ambicioso y transformador”.
Guinarte ha explicado que su grupo presentó “un listado exigente de peticiones” en las negociaciones mantenidas en las últimas semanas. Aunque algunas fueron bien recibidas, otras no llegaron a concretarse como compromisos políticos.
“Nuestra decisión final dependerá de que se incorporen efectivamente algunas de nuestras propuestas”, ha advertido. En caso de optar por el voto en contra en lugar de la abstención, su postura podría resultar decisiva para la aprobación de los presupuestos, junto con la posición que adopten las cuatro concejalas no adscritas, expulsadas del PSOE.
Abal ha criticado que, pese a tratarse del presupuesto más elevado de la historia —148 millones de euros—, el anexo de inversiones resulta “claramente insuficiente”. También ha cuestionado la gestión de los fondos europeos y ha alertado de que el Gobierno local podría estar “poniendo en riesgo” algunos ya concedidos al no consignar la financiación mínima requerida.
Por su parte, la portavoz municipal, Míriam Louzao, ha atribuido esta postura a un “puro tacticismo electoral” y ha asegurado que el Ejecutivo local no recibió “ninguna línea roja” que impidiera el apoyo socialista: “No entendemos la motivación”.
En una comparecencia posterior, Louzao ha indicado que “muchas” de las propuestas planteadas por el PSOE sí han sido incorporadas al proyecto presupuestario: algunas ya estaban previstas por el gobierno y otras se añadieron tras los encuentros mantenidos. “No todas”, ha matizado, explicando que las demandas socialistas eran “muy amplias”.

