DÍA DE LA MENOPAUSIA

De la salud cardiovascular a la emocional, los cambios de la perimenopausia y la menopausia que muchas mujeres desconocen

Especialistas del Hospital Quirónsalud Torrevieja explican cómo los cambios hormonales pueden afectar a la salud cardiovascular, el bienestar psicológico y el metabolismo desde la perimenopausia, y qué medidas ayudan a prevenir sus consecuencias

Onda Cero Vega Baja

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Hospital Quirónsalud Torrevieja
Hospital Quirónsalud Torrevieja | Quirónsalud

Con motivo del Día Mundial de la Menopausia, que se celebra este domingo 18 de octubre los especialistas de Quirónsalud recuerdan que los cambios hormonales asociados a esta etapa comienzan años antes de la última menstruación y pueden afectar no solo a la salud ginecológica, sino también al corazón, el bienestar emocional y el metabolismo. Durante la perimenopausia, muchas mujeres empiezan a experimentar alteraciones del ciclo menstrual, sofocos, problemas de sueño y cambios físicos y psicológicos que pueden prolongarse después de la menopausia.

La perimenopausia suele comenzar durante la década de los 40, aunque puede iniciarse antes o después, y prolongarse varios años. La menopausia se produce habitualmente entre los 45 y los 55 años, con una edad media cercana a los 51 años en España, y se confirma cuando han transcurrido doce meses consecutivos sin menstruación, siempre que no exista otra causa que explique su ausencia. A partir de ese momento comienza la posmenopausia, una etapa en la que adquieren especial relevancia la prevención cardiovascular, la salud ósea y el mantenimiento de la masa muscular.

Cómo afecta la perimenopausia y la menopausia a la salud cardiovascular La doctora Silvia Silva, cardióloga del Hospital Quirónsalud Torrevieja, explica que los estrógenos intervienen en distintos mecanismos relacionados con la función vascular y el metabolismo, por lo que sus fluctuaciones durante la perimenopausia y su posterior descenso pueden influir en la salud cardiovascular. “Durante la perimenopausia pueden comenzar a producirse alteraciones en los niveles de colesterol, la presión arterial o la distribución de la grasa corporal. Por eso, aunque la mujer todavía tenga la menstruación, es importante prestar atención a su salud cardiovascular y no esperar a la menopausia para comenzar a prevenir”, señala la especialista.

Durante esta transición, los cambios hormonales y los asociados a la edad pueden favorecer una mayor acumulación de grasa abdominal, modificaciones en el perfil lipídico y un aumento progresivo de la presión arterial, factores que contribuyen a incrementar el riesgo de enfermedad cardiovascular. «Muchas mujeres siguen considerando las enfermedades cardiovasculares un problema fundamentalmente masculino, cuando también representan una de las principales causas de mortalidad femenina. La perimenopausia es un buen momento para revisar la tensión arterial, el colesterol, la glucosa y otros factores de riesgo», explica la doctora Silva. La cardióloga recuerda que mantener una alimentación equilibrada, practicar ejercicio físico regularmente, evitar el tabaco y realizar controles médicos individualizados son medidas fundamentales para proteger el corazón.

Silvia Silva, cardióloga del Hospital Quirónsalud Torrevieja
Silvia Silva, cardióloga del Hospital Quirónsalud Torrevieja | Quirónsalud Torrevieja

Ansiedad, irritabilidad e insomnio, cambios psicológicos pueden comenzar antes de la menopausia

La perimenopausia también puede repercutir en el bienestar emocional. Las fluctuaciones hormonales, junto con las alteraciones del sueño y otros factores personales, pueden favorecer la aparición de irritabilidad, ansiedad, cambios de humor o dificultades de concentración. Marine Bodin, psicóloga del Hospital Quirónsalud Torrevieja, explica que muchas mujeres comienzan a experimentar síntomas durante la transición menopáusica mientras todavía mantienen ciclos menstruales, por lo que no siempre los relacionan con esta etapa. “Durante la perimenopausia, algunas mujeres pueden experimentar cambios en el estado de ánimo, mayor irritabilidad o dificultades para dormir y concentrarse. Estos cambios no afectan a todas por igual, por lo que es importante valorar no solo los síntomas físicos, sino también las circunstancias personales, familiares y laborales, el nivel de estrés y los recursos de afrontamiento de cada mujer”, señala Bodin.

Los sofocos y los sudores nocturnos pueden interrumpir el sueño, aumentando el cansancio durante el día y contribuyendo a los cambios en el estado de ánimo. Asimismo, los cambios físicos y sexuales que pueden aparecer durante esta etapa pueden influir en la percepción del propio cuerpo, la autoestima y la vivencia de la sexualidad, aunque su impacto depende de la experiencia de cada mujer. “No debemos asumir que la ansiedad, el insomnio o el malestar emocional son inevitables durante la menopausia. Cuando estos síntomas persisten o interfieren en la vida cotidiana, es importante valorar sus posibles causas y buscar ayuda profesional. El acompañamiento psicológico puede contribuir a mejorar el bienestar emocional, desarrollar estrategias de afrontamiento y abordar las dificultades que puedan surgir durante esta transición”.