Hoy venía pensando en… la revolución.
Fue un domingo frenético. No es que no lo esperáramos. Yo creo que después de lo visto en Sevilla casi todos los periodistas, entre los que me incluyo, sacrificamos el domingo por estar vigilantes a sabiendas de que algo iba a pasar. Y pasó. Tan tarde como necesario. De un plumazo el CEO y toda su estructura deportiva y el entrenador a la calle. Meriton le había tomado ya hace tiempo la matrícula a ese Gourlay que presumía de éxitos en Inglaterra y que de manera altiva llegó a decir eso de que “vamos por el buen camino” tras el nefasto arranque de liga. Tanta paz lleve como descanso deje.
Y lo del técnico también llega tarde. Aunque su amigo Gourlay insistiera en que los futbolistas estaban de su lado todos sabíamos que eso no era verdad. Y que esa decisión de destituir a Corberán ya hacía mucho tiempo que se debió haber tomado. Lejos de eso se le renovó hasta 2028. Como si Gourlay quisiera dejarle apañadita la salida al de Cheste.
Catorce de septiembre, con un punto de quince posibles y Meriton pone el Valencia patas arriba. Tarde. Todo esto se debió haber hecho antes del verano. Todos sabíamos que Gourlay era un vendehúmos que presumía de títulos que ni siquiera él había ganado. Cuando eso pasó en los equipos que estuvo en Inglaterra él era solo un empleado más. Es como si yo me atribuyo los éxitos de Pablo Motos en el Hormiguero simplemente porque trabajo en su grupo: Atresmedia. Y también sabíamos que lo del entrenador no tenía vuelta atrás. Sin cambios en la plantilla, estaba condenado al fracaso.
Y llega Braulio. Me gusta. Por fin el Valencia tiene un director deportivo con capacidad y experiencia y que además conoce perfectamente el Valencia donde ya estuvo y al que nunca ha dejado de estar vinculado de una u otra forma. La única duda que me asalta es saber el grado de independencia que va a tener. Ojalá sea mucho porque al fin se empieza a construir la casa por los cimientos. Pero a esa casa habrá que ir dotándola de los materiales necesarios. El primero el del entrenador. Me gusta que piense en Valverde aunque lo veo complicado. Y ¿alguien ha pensado en llamar a Rafa Benítez? ¿Ha pensado Braulio en llamarlo? Os imagináis un proyecto nuevo, con el nuevo Mestalla y con inversión real y con un director deportivo de verdad con Rafa en el banquillo. Yo sí. Aunque, lo reconozco, igual no soy objetivo.

