Hoy venía pensando en… la primera de Aguirre.
Ya tocaba. Ayer en Elche y después de dos empates y una derrota, a la cuarta llegó la primera victoria del Valencia de Aguirre. Y eso que el equipo, al menos durante los primeros 45 minutos de partido volvió a ser el de siempre. Es decir un equipo plano, sin fútbol, defensivo y a merced del rival. El mexicano hizo cambios en el once buscando mejorar la imagen de sus tres primeros partidos. Pero ni la entrada de Mayol en el pivote ni la de Arnau en banda derecha ni el retrasar nuevamente a Pepelu a la posición de central sirvieron para nada. Una vez más el Valencia se dedicó más a defender que a construir. Ni hay salida de balón ni construcción de juego.
Con los resultados del fin de semana lo del Martínez Valero era puerta grande o enfermería. Una victoria no te sacaba de los puestos de descenso pero te acercaba incluso hasta el octavo puesto. Una derrota te hubiera hundido en la clasificación y hubiera encendido todas las alarmas. Era vivir o morir. Y hasta la aparición de Sadiq parecía más esto último, lo de morir, que lo primero, lo de vivir.
Pero después de un largo tiempo lesionado apareció Sadiq. Al más puro estilo Cid Campeador reapareció Sadiq sobre el césped del Martínez Valero. Y en un abrir y cerrar de ojos, en sus tres primeros balones que tocó hizo tres disparos a puerta. Lo que hasta ese momento no habían conseguido ninguno de los once valencianistas que estaban sobre el terreno de juego durante más de sesenta minutos, lo hizo él. Y nueve minutos más tarde de su entrada marcaba el gol de la victoria. Por un momento pareció que no pero sí. Como dijo Pepelu “un gol estilo Sadiq”. “Es el caos en persona” afirmaba el valencianista. Y ese caos hace que lo fácil se convierta en difícil y lo difícil en fácil. El mal control lo solventó con un espectacular recorte ante el que nada pudieron hacer ni el defensor ni el guardameta.
Y es que con Sadiq hay vida. Pudo haber empatado el Elche en el último suspiro pero apareció un colosal Dimitrievksi para meter la mano y resarcirse de errores pasados. Él, Dimitrievski y Sadiq dieron oxigeno al Valencia cuando más lo necesitaba y a Aguirre su primera victoria como valencianista…

