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Catalá desbloquea la rehabilitación del Casino del Americano de Benicalap

El gobierno local aprueba el proyecto de obras para transformar este palacete abandonado del siglo XIX en una escuela de agricultura urbana

Nacho Reig

València |

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Estado actual del edificio | Onda Cero/Nacho Reig

La Junta de Gobierno Local del Ayuntamiento de València ha aprobado en su reunión de este viernes el proyecto de rehabilitación del Casino del Americano, un emblemático palacete ubicado junto al Parque de Benicalap. El actual ejecutivo municipal de PP y Vox recupera y desbloquea así la idea planteada en el mandato pasado por Compromís y el PSPV-PSOE para transformar el edificio y su entorno en una escuela de agricultura urbana que quedará integrada en la ampliación del citado parque.

El siguiente paso para hacer realidad este proyecto será licitar la ejecución de las obras, cuyo coste de calcula en 6,4 millones de euros. El proyecto contempla recuperar la volumetría original del inmueble y sus elementos arquitectónicos y decorativos más destacados. La intervención también abarcará los jardines del edificio, según ha detallado el portavoz del gobierno local, Juan Carlos Caballero:

El proyecto redactado en el mandato pasado contempla dotar al Casino del Americano con una sala de exposiciones, varias aulas, así como una tienda y un secadero de semillas. El interior del inmueble alberga una lujosa decoración y el proyecto también contempla la recuperación en el exterior de la pajarera, que era uno de los elementos icónicos de este entorno.

La intervención acabará con décadas de abandono y degradación de este palacete protegido construido en 1869 que es uno de los escasos vestigios que quedan en la ciudad de València de las antiguas ‘villas de indianos’, construidas por emigrantes que regresaban a su tierra tras haberse hechos ricos en América.

El palacete está protegido como Bien de Relevancia Local y fue levantado por orden de un militar granadino, Joaquín Megía copiando la arquitectura cubana indiana de la época. En 1941 fue vendido al empresario valenciano Plácido Navarro Pérez, cuya familia fue la última que residió allí. En los 80 del siglo pasado albergó una escuela privada e incluso una discoteca. El Ayuntamiento es propietario del inmueble desde que lo expropió en 2011 pagando 3,5 millones de euros.