El Ayuntamiento de València va a sustituir por fin los dos ascensores que deberían facilitar el acceso al pasaje peatonal del túnel que conecta la Gran Vía Ramón y Cajal con la de Germanías a personas con dificultades de movilidad, que llevan años estropeados. Los elevadores fueron instalados durante el primer mandato como alcalde de Joan Ribó, pero desde entonces han sufrido constantes averías y han sido muy pocos días los que han podido estar operativos.
Hace un par de años un informe de los Servicios Centrales Técnicos del Ayuntamiento señaló que ya no valía la pena repararlos debido a los graves desperfectos que presentan, por lo que recomendaban su sustitución. Los técnicos explicaban en ese informe que “el vandalismo reiterado, los desperfectos causados en el cableado eléctrico y de control por la presencia de roedores, así como las filtraciones e inundaciones del foso por lluvias, hacen inviable la reparación de los ascensores”.
Ahora, según ha sabido Onda Cero, el nuevo gobierno local ha adjudicado por importe de 174.000 euros las obras para instalar los nuevos elevadores. La empresa de ascensores Orona será la encargada de ejecutar los trabajos, que tienen un plazo de ejecución previsto de 85 días.
Los problemas con estos elevadores han convertido el paso inferior de la Gran Vía en una auténtica ratonera para las personas con discapacidades físicas, problemas de movilidad o con carritos de bebé y de la compra. Para poder usar el pasaje subterráneo han tenido que echar mano de la solidaridad de otras personas, o bien dar el enorme rodeo necesario para ir de una parte a otra del túnel, sorteando las vías del tren y la Estación del Norte. Desde el 14 de julio de 2022 los ascensores muestran una pegatina de la inspección de los técnicos de la Generalitat que indica que la revisión fue desfavorable por “defectos muy graves”.

