Antes de cambiar de compañía eléctrica, conviene detenerse a revisar los detalles. Así lo explica Concha Molina, responsable de Comunicación de Gana Energía, quien insiste en que más que alarmarse ante los descuentos, los consumidores deben “activar la atención”.
El principal problema es el desconocimiento generalizado sobre la propia factura. Muchos usuarios no saben cuánto pagan por kWh ni qué potencia tienen contratada. En ese contexto, es fácil dejarse seducir por titulares llamativos que prometen ahorro inmediato, pero que no siempre reflejan el coste real del servicio.
Detrás de promociones como “50 horas gratis al mes” o “50% de descuento en tus horas de mayor consumo” suele haber un precio base poco competitivo. Y ahí está la clave: aunque algunas horas sean gratuitas, el resto —la gran mayoría del mes— puede tener un coste elevado. “La pregunta no es cuántas horas son gratis, sino cuánto pago las demás”, resume Molina.
De hecho, no es raro encontrar tarifas con precios por kWh que superan los 30 o 40 céntimos fuera de las horas promocionadas, muy por encima de lo que se considera un precio razonable en el mercado actual, situado en torno a los 0,15 €/kWh.
Otro aspecto importante son las ofertas de bienvenida. Muchas incluyen descuentos durante los primeros meses, pero después aplican el precio real del contrato. Esto puede generar una falsa sensación de ahorro inicial que desaparece rápidamente en las siguientes facturas.
Por ello, los expertos recomiendan fijarse en tres aspectos fundamentales antes de contratar: el precio real del kWh sin descuentos, la duración de las condiciones ofertadas y la posible inclusión de servicios adicionales que encarezcan la factura.
En definitiva, más allá de los reclamos comerciales, la clave está en buscar un precio estable y competitivo a largo plazo. Porque, al tratarse de un gasto recurrente, lo importante no es cuánto se paga hoy, sino cuánto se pagará cada mes.
