Un estudio de investigadores de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche concluye que la sobrecarga emocional entre los cuidadores domésticos es un factor crítico para la seguridad del paciente, a la hora de administrar medicamentos a la persona dependiente a la que atiende. Apunta que el cansancio derivado de la responsabilidad y la atención constante aumenta la probabilidad de cometer errores al gestionar los fármacos.
En virtud del estudio, el riesgo de sufrir incidentes llega a ser el doble entre los cuidadores que asumen una mayor carga psicológica. La fatiga acumulada acaba pasando factura en tareas rutinarias a modo de confusión entre fármacos de apariencia similar, errores en las dosis, repetir una toma u olvidarla, o conservar mal un medicamento son algunas de las equivocaciones frecuentes a las que se les añaden obstáculos comunicativos.
El informe señala que uno de cada cuatro cuidadores informales reconoce haber cometido errores con la medicación de las personas dependientes a su cargo en los últimos seis meses.
Además, revela que los hombres como cuidadores cometen más errores que las mujeres.
El estudio ha sido elaborado por investigadores de la UMH de Elche en colaboración con un equipo multidisciplinar de varias universidades y centros de salud en España. Se ha analizado la relación entre la sobrecarga emocional de los cuidadores y la seguridad en la administración de medicamentos en el hogar.
Los investigadores sugieren que la sobrecarga del cuidador se asocia tanto a más errores como a un impacto emocional adicional cuando los mismos ocurren. Es el fenómeno que se conoce como ‘doble victimización’ y suele traducirse en una mayor ansiedad y en un intento de control más estricto.
Ahora bien, según los investigadores, “tener precauciones estandarizadas es útil, pero pasarse de la raya puede tener el efecto contrario”. Por ello, en algunos casos, la hipervigilancia y el miedo pueden propiciar nuevos errores.
Asimismo, a esa presión emocional se añade frecuentemente el aislamiento y muchos cuidadores desarrollan su labor sin descansos suficientes y terminan normalizando el agotamiento porque no perciben una alternativa real.
Ante esa situación, el estudio apunta que facilitar espacios de apoyo y mejorar el acceso a recursos disponibles desde el domicilio es esencial para reducir la sensación de aislamiento y reforzar la seguridad en el cuidado.
En el estudio han participado las integrantes del Grupo de Investigación Atenea, Pura Ballester, Eva Gil, Clara Pérez; los investigadores de la UMH Mercedes Guilabert, Irene Carrillo y José Joaquín Mira; además de Almudena Arroyo, de la Escuela de Enfermería San Juan de Dios de Sevilla, y Ángel Cobos, del Hospital Universitario San Cecilio de Granada.

