Cualquier elogio sobre la calidad y capacidad de Gerard Moreno, seguramente ya se haya dicho con anterioridad. Y, a estas alturas, a nadie escapa que se ha ganado un puesto entre los mejores de la historia del Villarreal. Pero la realidad es que ya había pasado tiempo desde que, de una forma tan continuada y por culpa de las lesiones, La Cerámica podía disfrutar de una versión tan extraordinaria de su mejor futbolista. Ante el Celta , como ya sucediera recientemente en San Mamés, volvió a realizar una “master class” para ser el mejor futbolista del encuentro. Y a ese nivel, pocos hay como Gerard Moreno.
Tras descansar el pasado jueves en Oviedo el catalán regresó a la titularidad ante el Celta para enlazar su tercer partido completo de la temporada. Y ay que remontarse a dos años atrás para encontrarse con dicha circunstancia. Y en estos partidos el delantero de Santa Perpetua se ha erigido en el gran líder ofensivo de su equipo. Y ya no tanto por su capacidad goleadora, fuera de toda duda al igualar a Moleiro y Mikautadze como mejor anotador vila-realense en liga, como por su capacidad de generar juego en en toda la medular amarilla.
A lo largo de todo el encuentro fue una constante ver a Gerard bajar a recibir a la base de la jugada como su fuera un “5” para darle más fluidez al fútbol de su equipo, enlazar como un enganche clásico y estar en el área en las jugadas decisivas. Y todo ello durante 90 minutos para demostrar que pasa por un momento de forma excepcional.
Semanas atrás su técnico, Marcelino García Toral, ya dejó claro que el actual nivel del ariete debería postularse como mundialista. Y la realidad es que el nivel mostrado en las últimas jornadas sirve, como mínimo, para abrir dicho debate.

