No es ninguna sorpresa porque el Villarreal ya viene anunciando desde tiempo atrás que la cantera va a tener un papel más importante si cabe la próxima temporada. La irrupción de una hornada de jóvenes valores especialmente talentosa, así como la prioridad del club por cuadrar cuentas tras el elevado gasto de la pasada temporada, hacen que esta vaya a tener un mayor peso en el futuro más reciente de la entidad.
El club tiene claro que algunas de las bajas que se produzcan en la plantilla se van a cubrir con futbolistas salidos de la escuela amarilla. Un primer paso que ya se ha dado con el regreso de Carlos Romero, tras su cesión al Espanyol, para suplir la marcha de Pedraza, pero que ni mucho menos va a quedar ahí. Durante la pretemporada Iñigo Pérez contará con un amplio ramillete de canteranos a su disposición, y en su mano estará decidir con quienes va a contar más asiduamente. Los nombres de Diatta, Macià, Budesca, Hugo López, Nizar, o el de Dani Requena, quien regresa tras su cesión al Córdoba, son algunos de los más destacados.
Precisamente su predisposición a contar con ellos fue uno de los muchos factores que decantaron la balanza para su fichaje. “Debe existir una apuesta real por ellos. Estar muy bien acompañarlos y comunicarse con ellos, pero lo que realmente necesitan es que el entrenador los ponga a jugar, los evalúe, les permita equivocarse, acertar y crecer”, afirmaba el navarro el día de su presentación.
Los canteranos, por lo pronto, se recuperan del palo que supuso la eliminación de este pasado fin de semana en Zamora, donde desperdiciaron una desventaja de dos goles tras un polémico partido en el que las expulsiones y un penalti lastraron a los amarillos.

