Desde este mediodía, los restos del jurista y humanista alicantino Rafael Altamira y de su esposa, Pilar Redondo descansan en el momento familiar erigido en el cementerio de El Campello. Fallecido en el exilio de México en 1951, el también pedagogo e historiador ha visto cumplido el sueño que expuso en vida: "cuando me aparte de mi vida oficial me retiraré al rincón de mis amores mas gratos: Campello".
En un emotivo acto, presididido por S.M. el rey Felipe VI, y al que han asistido unas 400 personas, su nieta, María Luz Altamira García-Tapia ha agradecido este momento de reconciliación del país con uno de sus hijos más ilustres.
Por su parte, el presidente de la Diputación Provincial, ha ensalzado el legado de Altamira, “uno de los intelectuales españoles más relevantes, un alicantino universal que contribuyó extraordinaria e indiscutiblemente a ampliar y enriquecer el patrimonio jurídico, literario y político de España, pero también de Europa y América”.
El presidente también ha querido recordar en sus palabras los numerosos homenajes que durante décadas se le han dedicado a Rafael Altamira en la provincia, en España y en el mundo, al tiempo que ha asegurado que, desde la Diputación, “reiteramos nuestro propósito de ahondar en la difusión del patrimonio que nos legó, porque su incuestionable contribución a la historia de España, a la educación y al derecho internacional no pueden caer en el olvido”.
Tras el acto en el cementerio, el rey Felipe VI ha acudido al ayuntamiento de El Campello donde ha firmado en su libro de honor y ha escrito que lo de hoy es "un acto de justicia histórica y reparación, de concordia y reconciliación".


