La Costa Blanca refuerza su posicionamiento como uno de los destinos de golf más relevantes de Europa, con un modelo que combina rentabilidad económica, proyección internacional y lucha contra la estacionalidad turística. La provincia de Alicante cuenta con 20 campos de golf, lo que la sitúa como la tercera de España en número de instalaciones, solo por detrás de Málaga y Cádiz.
El turismo de golf se ha convertido en un pilar estructural para la economía provincial. Cada año atrae a 325.000 turistas, principalmente fuera de la temporada alta del producto sol y playa, generando 510.000 pernoctaciones hoteleras. Este flujo sostenido de visitantes en meses tradicionalmente más bajos contribuye de manera directa a la desestacionalización y a la estabilidad del sector.
El impacto económico anual asociado a esta actividad alcanza los 918 millones de euros y sostiene más de 10.000 empleos en la región, muchos de ellos de carácter estable y cualificado. El gasto del turista de golf, superior a la media, repercute no solo en los campos, sino también en hoteles, restauración, comercio, transporte y servicios complementarios.
En este contexto, la labor de la Asociación de Campos de Golf de la Costa Blanca y C. Valenciana, fundada en 1992 y considerada la más antigua de España en el sector, resulta clave en la coordinación y promoción del destino. La entidad agrupa actualmente a 130 empresas vinculadas al turismo, entre campos de golf, alojamientos, restaurantes y empresas colaboradoras, y trabaja en iniciativas orientadas a la calidad, la sostenibilidad y la proyección internacional.
La estrategia pasa por reforzar la imagen de la Costa Blanca como destino de golf de referencia a nivel global, abriendo nuevos mercados y consolidando los ya existentes. El objetivo es seguir creciendo de manera equilibrada, integrando el golf como producto tractor dentro de la oferta turística global y como herramienta eficaz para distribuir la demanda a lo largo de todo el año.
