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La FRAVM denuncia ante la Policía la publicidad de prostitución por incitación al odio

La Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid ha presentado una denuncia ante la Policía Municipal para que la difusión de publicidad relacionada con la prostitución en el espacio público no se quede en una cuestión administrativa. Quieren que se investigue como delito de odio, por fomentar la discriminación, el racismo, el machismo y la violencia estructural contra las mujeres.

Marisa Menéndez

Madrid |

La FRAVM denuncia ante la Policía la publicidad de prostitución por incitación al odio
La FRAVM denuncia ante la Policía la publicidad de prostitución por incitación al odio | europa press

La FRAVM ha dado un paso más en su lucha contra la publicidad de la prostitución y ha presentado este miércoles una denuncia formal solicitando que se investigue la colocación masiva de flyers en vehículos y mobiliario urbano de Madrid como delito de odio, en base al artículo 510.2.b del Código Penal. “Queremos que esto se persiga penalmente, porque incita a la violencia contra mujeres en situación de vulnerabilidad y perpetúa una cultura de desigualdad y explotación”, ha explicado Jorge Nacarino, presidente de la entidad vecinal. Van a intentar reunirse además con la Fiscalía de Madrid , para que "a partir de ahora cualquier agente de policía que vea a alguien repartiendo este tipo de publicidad pueda tramitarla como delito de odio" señala Nacarino, se trata, dice de intentar "persuadir a determinadas personas sobre todo las más vulnerables de que se dediquen a repartir ese tipo de publicidad"

"Hemos visto niños intercambiando folletos de prostitución como si fueran cromos", señala la FRAVM

La organización considera que estos mensajes no solo cosifican a las mujeres, sino que refuerzan discursos racistas y sexistas. Alertan, además de la presencia de esta publicidad en entornos cotidianos como colegios, parques ante la mirada de niños y niñas. "Hemos detectado como los menores llegan a intercambiar los folletos como si fueran cromos de la época".

La FRAVM basa su denuncia en años de trabajo a pie de calle, enmarcados en la campaña “No acepto Madrid”, que desde 2017 ha recogido pruebas, impulsado acciones simbólicas y reunido más de 33.000 firmas para exigir una normativa específica que prohíba esta publicidad. “La campaña recogió miles de flyers por parte del vecindario, se hicieron intervenciones artísticas como la de Callao y se formaron decenas de colectivos. No se trata de algo puntual, sino de una ofensiva colectiva contra la normalización de la prostitución como parte del mobiliario urbano”, recuerda Nacarino.