Según la investigación, los delincuentes emplearon un método sofisticado para manipular máquinas de juego: introducían dinero para obtener tickets que luego reconvertían en efectivo, repitiendo la operación hasta “cebar” la máquina. Posteriormente, aprovechaban un descuido del personal para forzar el cajetín y sustraer la recaudación.
El botín obtenido en Talavera ascendió a 24.215 euros. La Policía destaca la elevada especialización técnica del grupo y su organización jerarquizada, así como el uso de identidades falsas y vehículos de alquiler para desplazarse y dificultar su localización.

