Sociedad

El otoño será más caluroso de lo normal, tras un verano de récord en Mallorca y Formentera

Formentera y Montuïri registraron el 13 de agosto la temperatura más alta jamás detectada en las islas: 44,5 grados.

Europa Press

Illes Balears | 19.09.2022 14:40

María José Guerrero, delegada territorial de la Agencia estatal de meteorología en Baleares
María José Guerrero, delegada territorial de la Agencia estatal de meteorología en Baleares | Europa Press

La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha previsto este lunes que el próximo otoño será cálido y tendrá una temperatura media superior a lo habitual en Baleares, en torno a los 15ºC en el trimestre, tras cerrar el verano más caluroso de la historia en Mallorca y Formentera.

La delegada territorial de la Aemet en Baleares, María José Guerrero, ha explicado en una rueda de prensa que se prevé que el otoño, que dará comienzo este viernes, experimente una temperatura media de 19º en octubre, de 14ºC en noviembre y de 11º en diciembre.

Respecto a las precipitaciones, se esperan lluvias normales, alrededor de 219 litros/m2. Aemet ha recordado que durante la primera mitad del otoño predominan las lluvias y chubascos torrenciales, locales y ocasionales, así como tormentas, granizo, rachas de viento y posibles tornados o 'caps de fibló' y trombas marinas.

A partir de noviembre, las precipitaciones suelen ser moderadas y generalizadas. Podrá producirse alguna helada y las primeras nevadas sobre las montañas mientras se aproxima el invierno.

VERANO MÁS CÁLIDO DE LA HISTORIA EN MALLORCA Y FORMENTERA

La delegada ha valorado también el "verano de récord", con unas temperaturas máximas nunca registradas en Mallorca y Formentera, y el segundo más cálido en Menorca e Ibiza, después del máximo marcado en 2003.

A continuación, Guerrero ha añadido que en los últimos años se ha observado "una tendencia" a que los veranos sean cada vez más cálidos, aunque ha detallado que "no se puede prever que el próximo verano vaya a ser también de récord".

"Entre las causas, se encuentran las masas de aire cálido, que no nos han abandonado durante en todo el verano tanto en la península como en Baleares", ha explicado.

Además Guerrero ha detallado que la sucesión de entradas de masas de aire caliente desde África, que llevan consigo polvo en suspensión, han desembocado en una "mala" calidad del aire durante el verano en Baleares, agravada por la disminución de las lluvias.

Mallorca tuvo tres olas de calor, la primera entre el 15 y el 18 de junio, la segunda entre el 13 y el 25 de julio y la tercera entre el 1 y el 16 de agosto. Por su parte, Ibiza registró dos periodos de ola de calor, del 14 a1 18 de julio y del 13 al 15 de agosto.

Según Aemet, nunca antes se habían registrado tantas olas de calor en un mismo año; lo normal es que en Mallorca se dé una ola de calor cada dos años y en Ibiza una cada ocho.

En este sentido, la temperatura más alta jamás medida en las Islas tuvo lugar el 13 de agosto en Formentera y en Montuïri, con 44,5ºC, el mismo día que Palma (Porto Pi) alcanzó 39,1ºC (récord desde 1978) y el Aeropuerto de Ibiza, 41ºC (récord desde 1953).

Por otro lado, este verano se ha producido un récord del número de noches tropicales en Palma (Porto Pi), con datos desde 1954. También se septuplicaron las noches tórridas, que igualmente se triplicaron en Menorca e Ibiza.

En cuanto a las precipitaciones, ha llovido un 32 por ciento por debajo de los valores habituales en Baleares, con la excepción de Menorca, que ha tenido "un verano húmedo". El municipio de Ciutadella vivió el 18 de agosto una tormenta que pulverizó los máximos registrados, con 76,4 litros/m2 en 24 horas, destacando el granizo con diámetro en torno a seis centímetros.

Asimismo, este verano se ha duplicado el número de días con lluvias de barro, con siete, cuando lo normal son tres. En septiembre ya se han detectado tres, cuando lo normal es uno. Por otra parte, el 26 de agosto se avistó una manga marina desde Ibiza, zona de Es Vedrà, y el 16 de septiembre desde Cala Llombards, Colònia de Sant Jordi. Igualmente se ha duplicado el número de 'rissagas' significativas en el puerto de Ciutadella.