Pere Torres, portavoz de la plataforma vecinal contraria al traslado del Mercat Nou ha pasado por los estudios de Onda Cero para explicar las alegaciones presentadas al proyecto y reclamar que el futuro mercado se mantenga en su ubicación actual ya que tal y como ha asegurado los vecinos "no cuestionan la necesidad de renovar el mercado, sino la decisión del Ayuntamiento de Ibiza de trasladarlo unos 100 metros respecto a su emplazamiento actual".
De hecho, Torres ha defendido que la reforma "puede llevarse a cabo en el mismo solar donde se encuentra ahora el mercado" dejando claro que "no se está en contra de un mercado nuevo sino en contra de pagar un precio tan alto por moverlo 100 metros" y también que temen especialmente las consecuencias que pueda tener una obra de gran envergadura en una zona eminentemente residencial.
No en vano, ha advertido que el proyecto prevé un edificio con tres plantas de sótano por lo que ha mostrado su preocupación por la proximidad de bloques antiguos, además de la posible afección a la capa freática y que a ello se suman las molestias derivadas de años de obras, el tráfico o el ruido y por ello ha confirmado que "el objetivo de los vecinos es sencillo, conseguir un Mercat Nou moderno y renovado, pero sin renunciar al barrio, a sus espacios públicos ni a su identidad".
Por otro lado, la plataforma también rechaza que el proyecto suponga la desaparición de espacios deportivos y de ocio de la zona, como las pistas de tenis, la pista de baloncesto o el parque infantil, y en este sentido como alternativa para mantener la actividad comercial durante las obras, Torres ha planteado la posibilidad de adecuar temporalmente el edificio de Sa Bodega para acoger a paradistas y establecimientos del mercado mientras se ejecuta la reforma, teniendo en cuenta "que mantener el Mercat Nou en el emplazamiento actual permitiría además aprovechar infraestructuras ya existentes, como el sótano del edificio, y reducir el coste global de la actuación".
Ante esta situación los vecinos han iniciado ya una recogida de firmas y esperan ahora la respuesta del Ayuntamiento a las alegaciones presentadas, que incluyen, según Torres, 16 escritos con unos 250 puntos, y al mismo tiempo, prevén continuar movilizándose y reclamar diálogo antes de que el proyecto sea definitivo y para que se tenga en cuenta una idea "que se pueda compatibilizar con la protección de la vida cotidiana y de los espacios públicos del barrio".
