DEPORTES / REAL OVIEDO

Reestructuración desde la base

El club azul trabaja con un horizonte más amplio que la reconstrucción del primer equipo

Chisco García

Oviedo | 16.06.2021 08:10

Emilio Cañedo, entrenador del Real Oviedo Vetusta en la temporada 2020-21
Emilio Cañedo, entrenador del Real Oviedo Vetusta en la temporada 2020-21 | REAL OVIEDO

Un club como el Real Oviedo necesita que su primer equipo sea la locomotora que tire del resto de vagones que conforman la entidad, pero eso no puede significar que sea la única prioridad a la hora de planificar la próxima temporada. La estructura de las categorías inferiores también aguarda al nuevo director deportivo y la tarea se anuncia ardua.

Mientras en el Oviedo se mira al calendario con el deseo que llegue el domingo, finalice la eliminatoria por el ascenso a Primera y el Rayo Vallecano libere a Rubén Reyes, la actividad no puede pararse.

Emilio Cañedo, entrenador del Vetusta, mantuvo ayer un encuentro con Federico González para hablar sobre su futuro. Sobre la mesa están todas las opciones abierta. La primera seguir en el banquillo del filial azul, la segunda cambiar de funciones y ponerse al frente del fútbol formativo del Oviedo.

Hasta ahora, Roberto Suárez es el responsable de esa área, pero todo apunta que pasará a ocupar el cargo de secretario técnico cuando llegue el nuevo director deportivo. Suárez ya trabajó en esa función en el Cádiz y ha tenido contacto con esas tareas en otros momentos de su carrera, por lo que encaja a la perfección en el perfil que persigue el Oviedo y además no supone un incremento en el gasto de la entidad.

Si algo se ha demandado por parte de la afición al Grupo Carso, sobretodo en los últimos meses, es que se ponga en marcha un proyecto. Por encima de un resultado concreto en una temporada, los seguidores azules ansían ver el club trabaja a largo plazo y que hay un camino marcado para alcanzar el éxito. Sin esa hoja de ruta parece que todo quedaría a expensas de que el azar y el acierto puntual en determinados fichajes permitiesen a los oviedistas pelear por el ascenso a Primera.

Cualquier seguidor oviedista firmaría una nueva temporada de transición si eso sirve para poner unos cimientos sólidos con los que aspirar a cotas importantes en el futuro.

En los últimos años son muchos los ejemplos de apuestas a largo plazo que han dado frutos. El Cádiz puede ser un buen espejo en el que mirarse. Los amarillos fueron eliminados por el Oviedo en 2015 en la lucha por el ascenso a Segunda A. Seis años después, disfrutan de la Primera División y todo ello sin cambiar de entrenador y con una apuesta continuista en la estructura y la forma de trabajar. En ese mismo período de tiempo el Oviedo ha triturado entrenadores, directores deportivos y futbolistas sin alcanzar más éxito que la supervivencia en Segunda A.

José Ángel Ziganda ya ha demostrado que no le tiembla la mano a la hora de contar con los jugadores de la cantera y la idea es ir dando paso a los jóvenes formados en El Requexón. Los buenos conocedores de las categorías inferiores azules califican como muy esperanzadora la generación que la pasada campaña compitió en la Liga nacional Juvenil. El equipo se proclamó campeón de Asturias y varios futbolistas ya debutaron en División de Honor y se confía en que este año pueda incluso dar el salto al filial. Jaime Arias estará al frente de esa promoción de jugadores y se confía en el talento de joven técnico azul para mejorar la progresión de todos ellos.

Nadie duda que acertar con el primer equipo es la prioridad, pero un buen trabajo en la cantera puede reportar unos grandes beneficios en el medio y largo plazo.