Anda el Real Oviedo más necesitado de puntos que de sensaciones y ante el Rayo Vallecano tuvo más de lo primero que de lo segundo. El equipo quizás jugó los mejores minutos de la temporada en un primer tiempo en el que brilló Santi Cazorla. El capitán volvió a demostrar que, si el físico le respeta, es una pieza imprescindible en el equipo. Además de liderar el juego rozó el gol en un lanzamiento de falta que la escupió la cruceta y que hubiese sido uno de los goles de la temporada.
Todo cambió en el segundo tiempo, la expulsión de Chaira, parte error del jugador y parte error del árbitro, dejó el partido muy de cara para el conjunto madrileño que incluso dispuso de una pena máxima que Aarón Escandell le detuvo a Isi y que valió para sumar un punto, que no saca de pobres a los azules, pero que permite mantener viva la llama de la ilusión pese a que la situación sea cada vez más complicada.
Ahora, el equipo pone el foco en preparar la próxima cita que llegará el sábado a las 21.00 en el Metropolitano frente al Atlético de Madrid.
