“Nos enteramos casi por casualidad”, explica Conchi Pérez, una de las vecinas afectadas, que denuncia además la falta de transparencia durante la tramitación. Según relata, el proyecto no estaba disponible en el portal municipal ni se facilitó inicialmente a los vecinos, que tuvieron que buscarlo por sus propios medios.
El principal problema, señalan, es el impacto directo sobre las fincas de labor. La conducción atravesaría en diagonal las mejores tierras agrícolas del pueblo, generando amplias franjas de servidumbre que inutilizarían parte del terreno. “Te pasan por la finca, no te pagan por esa parte y encima ya no puedes hacer nada con ella”, lamenta Pérez.

A ello se suma la ubicación del depósito, previsto a apenas 20 metros de las viviendas, y el volumen de obra asociado, con excavaciones de gran magnitud y un elevado tránsito de camiones. “Estamos hablando de miles de metros cúbicos de tierra y de cientos de camiones pasando por el pueblo”, advierten.
Los vecinos insisten en que la solución es viable y sencilla. Proponen desviar la conducción por zonas de monte, evitando así las fincas, y trasladar el depósito unos 100 metros. “No nos oponemos ni muchísimo menos a la traída ni al depósito, pero queremos que respeten las fincas de labor y que lo hagan por el monte”, subraya Pérez.
Además, cuestionan algunos datos del proyecto, como la previsión de población, que consideran alejada de la realidad. “Aquí somos unos 90 vecinos, no tiene sentido lo que se plantea”, señalan.
Ante la falta de respuesta por parte de la administración, los afectados no descartan dar un paso más. “Esto nos parece un abuso excesivo, así que tomaremos medidas legales”, advierten, dejando claro que la movilización vecinal seguirá en los próximos días.
