La representante de la FAV, Carmen Vilas, reconoce que esto viene de lejos. Pero han decidido denunciarlo porque no están dispuestos a que se trate a los mayores "como tontos". Las personas mayores de 70 años no son menores de edad, recuerda Vilas. Cada persona debe poder decidir libremente si desea participar en actividades físicas, valorando sus propias condiciones y capacidades. Aceptan que fuese necesario un reconocimiento médico antes de empezar en algunos casos, pero esta prohibición generalizada "ignora la diversidad del envejecimiento. No todas las personas mayores tienen las mismas condiciones físicas, del mismo modo que tampoco las tienen las personas más jóvenes. Aplicar un criterio exclusivamente basado en la edad es, sencillamente, discriminatorio".
La FAV está a la espera de una reunión con el concejal de deportes, a quien pedirán terminar con esta discriminación. La oferta dirigida a mayores de 69 años es "muy limitada". Además, advierte Carmen, este tipo de restricciones es contradictoria si se quiere luchar contra la soledad no deseada o promover el envejecimiento activo. Cree que se habla mucho de ello, pero luego "se nos margina".
Por otro lado está la brecha digital. Los mayores necesitan una persona que les atienda, reclaman.
