Porque la Ley incluye excepciones para casos "de conflicto", recuerda el padre José María Rodríguez Olaizaola, superior de los Jesuitas en Asturias. Piden que se tenga en cuenta que la propia Ley no solo apela a la eliminación sino también a la resignificación. Están de acuerdo en que debe huirse de aquellos elementos que exalten esa parte de nuestra historia que la Ley pretende remendar, pero defienden igualmente que el monumento tiene "historia y memoria". Creen que el monumento puede convertirse en un ejemplo de "memoria reconciliadora", y lamentan que el mundo actual esté tan polarizado que no haya lugar a un debate sosegado.
Porque aquí hay posturas muy enfrentadas, pero no todo es blanco o negro, todo o nada, recuerda José María. Quienes piden que se elimine el monumento tienen sus razones. Quienes quieren mantenerlo también. Pero se nos olvida que en medio de esas dos posturas hay muchos puntos de vista en donde podríamos encontrar un acuerdo. Los Jesuitas defienden buscar esa solución pactada y razonable, afirmando además que el usar ese espacio de Gijón como lugar para convocar concentraciones de exaltación franquista son nuevas.
Desde la compañía de Jesús llevan desde 2018, antes de que existiese la Ley de memoria democrática destaca Olaizaola, proponiendo retirar la inscripción que apela a motivos relacionados con el fascismo. Pero se les negó cualquier cambio aduciendo desde el gobierno local de entonces (PSOE) diciendo que era una obra protegida. Volvieron a proponerlo en 2024 cuando empezaron los movimientos para pedir su retirada, también sin éxito. Por eso ahora optan por la vía judicial. Piden en primer lugar dejar en suspenso el plazo de 4 meses dado por el gobierno asturiano para dejar a la justicia decidir.
