Tratamientos que combinan terapia psicológica con ejercicio físico y herramientas tecnológicas (aplicaciones móviles). Nada de fármacos. La investigadora Alba González de la Roz afirma que es posible manejar la abstinencia, incluso la mala leche. El éxito de sus tratamientos es basarse en las conductas. Porque fumar es muchas veces una conducta. En 6-8 semanas desaparecen las "ganas" de fumar, al menos en su parte física, ganas que pasan a ser un recuerdo. Saber manejarlo es lo importante. Porque a diferencia de lo que puede parecer, lo fácil es librarse de la dependencia física. El obstáculo es la dependencia psicológica. Aprender a no fumar en diferentes contextos es un proceso complicado.
El grupo de investigación anima a los fumadores a participar de forma gratuita en estos programas. En concreto, los tratamientos para dejar de fumar tabaco se dirigen a personas que consumen al menos cinco cigarrillos al día y que cuentan con diagnóstico de colesterol elevado, diabetes o hipertensión. La participación incluye dos visitas de evaluación y sesiones grupales semanales a cargo de psicólogos especializados, en las que se establecen objetivos personalizados orientados a dejar de fumar tabaco, aliviar el síndrome de abstinencia y mejorar el estado de ánimo. Las personas interesadas en participar en estos programas para dejar de fumar tabaco o cannabis pueden ponerse en contacto con el equipo para solicitar más información a través del correo electrónico grupoca@uniovi.es o llamando al teléfono 985104189. También nos podemos acercar por la segunda planta de la facultad de psicología, ubicada en Oviedo.
Con más de una década de experiencia en intervenciones de deshabituación tabáquica, el Grupo de Conductas Adictivas ha atendido con éxito a cientos de personas fumadoras, alcanzando tasas de abandono del tabaco de entre el 70 % y el 90 % en programas de seis semanas de duración.
