Así lo refleja un informe de Comisiones Obreras, que achaca esta diferencia a que las mujeres trabajan más jornadas parciales, en muchos casos para ocuparse de los cuidados. También a los complementos o los ascensos. Una de las consecuencias es una mayor brecha en las pensiones, que está en el 38%. Como soluciones, Comisiones Obreras propone retocar los planes de igualdad para incidir en los registros retributivos y revisar los criterios. Además, la secretaria de Mujeres del sindicato, Sonia García, apunta la necesidad de impulsar políticas públicas para asegurar una corresponsabilidad real.
La desigualdad es más pronunciada en los contratos indefinidos, donde la brecha alcanza el 27,82%. Este dato evidencia que la diferencia salarial no se limita a situaciones precarias o temporales, sino que se consolida en el empleo estable, donde pesan la clasificación profesional, el sector productivo, la promoción y los complementos salariales.
En los contratos temporales se registra un valor negativo (-10,35%), que debe interpretarse con cautela por efectos de composición y por el peso del empleo público, más feminizado. Por sectores, la brecha alcanza el 29,76% en Industria y el 20,92% en Servicios. Cabe destacar que el 28% de las mujeres asalariadas trabaja en el sector público frente al 14,5% de hombres. La temporalidad femenina se concentra en el empleo público por las interinidades y sustituciones mientras que la masculina se localiza en el sector privado.

