Carpintero de profesión, Antonio Giménez es un señor de 95 años, pero con el espíritu de un joven que se niega a envejecer. La vitalidad que desprende se ve reflejada en el proyecto que ha llevado acabo durante los últimos dos años, la maqueta es una réplica exacta del barco original. Cuidado con sumo detalle, la madera caoba o los cabos de esparto recrean a menor escala este navío histórico.
El evento ha reunido a familia y amigos, a los que Antonio ha agradecido mucho la asistencia. Aunque orgulloso de su trabajo no le ha querido dar demasiada importancia, alegando que es algo que hace cualquiera, un trabajo sencillo para él, que es carpintero. Su hijo José Antonio agradecía a la residencia la atención y cuidados que tiene con su padre, lo que le permite mantenerse activo y en plena forma.
Para que la embarcación goce de buena fortuna se ha descorchado el champán y se ha celebrado un ágape para los asistentes. Pese a que la tradición es romper la botella contra el casco del barco, en esta ocasión se ha servido el champán directamente en las copas ya que Antonio veía más sentido bebérselo que tirarlo.
