Aunque la previsión meteorológica anunciaba una mejoría sobre la hora del partido, los aficionados tenían que desplazarse para llegar al Sánchez Pizjuán y las autoridades estaban recomendando a la población no salir a la calle. El Sevilla, por la mañana, solicitó el aplazamiento del encuentro para no poner en riesgo a sus seguidores, pero hubo varias horas en las que LaLiga, el Gobierno y la Junta de Andalucía se echaron el balón unos a otros. La alerta es de color naranja y LaLiga aduce que sólo puede aplazar un partido con alerta roja. El Gobierno entendía que era la Junta la responsable de la decisión y en la Junta de Andalucía, lo contrario. El Sevilla insistió durante toda la mañana en que no se debía jugar. Y finalmente, tras una conversación de LaLiga con la Dirección General de Emergencias de la Junta de Andalucía practicamente a tres horas de la disputa del partido, se anunciaba la suspensión del partido.
Tras conocer el aplazamiento, el Sevilla Fútbol Club emitió un comunicado:
El Sevilla FC, tras conocer la suspensión del partido ante el Girona FC que se iba a disputar este sábado 7 de febrero a las 18.30 horas en el Ramón Sánchez Pizjuán, quiere comunicar que:
-Comparte plenamente la medida adoptada por las autoridades. Lo primordial es preservar la protección de sus aficionados, ya que muchos de ellos para acudir al encuentro tenían que efectuar desplazamientos que, dadas las circunstancias climatológicas y fluviales de nuestra provincia y nuestra comunidad, no se podía realizar en unas condiciones mínimas de seguridad.
-Desde el primer momento y atendiendo a las circunstancias climatológicas, el Sevilla FC se ha puesto a disposición de las autoridades competentes para colaborar en lo que estimaran necesario y entendiendo que el encuentro debía suspenderse por la seguridad de sus aficionados.
-Traslada toda su solidaridad y ánimo con todas las personas que están sufriendo de una u otra manera los inconvenientes de los sucesivos temporales que soporta nuestra comunidad andaluza.

