El operativo de emergencia se coordina desde un puesto de mando instalado en el edificio de la Delegación del Gobierno de la Junta de Andalucía en Córdoba, desde donde se realiza el seguimiento continuo de la evolución del caudal del río Guadalquivir. En colaboración con el servicio de emergencias 112, se está valorando el envío de un aviso masivo a la población mediante el sistema ES-Alert, que se activaría en caso de empeoramiento de la situación.
La evacuación, que comenzó en torno a las 14:00 horas, se está realizando de forma escalonada, priorizando las zonas más cercanas al cauce y con el objetivo de evitar situaciones de urgencia. El dispositivo se desarrollará durante al menos ocho horas, aprovechando la luz del día para garantizar la seguridad de los vecinos afectados.
Las áreas más próximas al río y con mayor riesgo son Guadalvalle, Ribera Baja, San Isidro, Fontanar de Quintos, Majaneque, Forja 1 y 2 y Alcolea. A priori, el centro de la ciudad no se vería afectado. El Pabellón de Vista Alegre ha sido habilitado como punto principal de evacuación, donde ya han sido atendidas más de 60 personas. Si fuera necesario, se valorará la apertura de un segundo espacio en el Polideportivo de la Fuensanta.
En el operativo participan efectivos de Infoca, Guardia Civil, Policía Local, Policía Nacional y Bomberos. En la capital, la Policía Nacional mantiene un dispositivo especial para prevenir posibles saqueos en las zonas desalojadas, mientras que los desalojos se están llevando a cabo con la colaboración de Policía Local, Bomberos, Infoca y Guardia Civil.
La alerta se extiende también a otros municipios ribereños. Los alcaldes de localidades comprendidas entre Villa del Río y Palma del Río han sido informados y ya están comunicando a la población la necesidad de abandonar las zonas inundables en municipios como El Carpio, Almodóvar del Río, Posadas, Palma del Río, Montoro, Pedro Abad y Villafranca.
Desde las administraciones implicadas confían en que el episodio no alcance la magnitud del registrado en 2010, cuando las inundaciones obligaron al desalojo de unas 400 viviendas en Córdoba capital. Aunque en estas zonas, actualmente hay más viviendas como primeras viviendas que en 2010, ya que después de la crisis y la pandemia, muchas familias se han asentado en estas zonas.

